Javiera Mena

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Para muchos, la música pop es sinónimo de un producto preconcebido y sujeto a las reglas de un mercado poco exigente. Sin embargo, con los álbumes Esquemas juveniles y Mena, esta joven cantante intenta romper un estigma que en ocasiones representa sólo una limitante. La electrónica –como un género que ofrece amplias posibilidades– establece el núcleo en el trabajo de la compositora chilena, quien además es pionera de una avanzada musical que paulatinamente cobra fuerza en Latinoamérica. El festival Primavera Sound, en España, y el Corona Capital, en México, son algunas de las plataformas en las que Javiera Mena ha dejado en claro que lo principal para ella es hacer música de calidad. La creación del sello Unión del Sur y la participación en el soundtrack de la película Joven y alocada, significaron nuevos alcances en su carrera. 2013 será definitivo, con algunos cambios en el estilo que la identifica, pero sin abandonar la atracción que siente por el dance y el house.

 

Electropop
La música electrónica marcó un cambio de era. La gente dice: “está todo grabado”, pero eso no tiene nada de malo: responde a otro tipo de necesidades. El dance viene del ritmo –desde antes de los años setenta– y todo tiene que estar programado. El uso de las máquinas puede resultar frío para algunas personas –obviamente la música es más fría comparándola con la ejecución de una banda de rock–, pero gusta mucho, además de que provoca el baile. No debe compararse a un grupo que toca sus instrumentos, con una banda que utiliza los sintetizadores. Son dos cosas totalmente diferentes. Lo que predomina en mi trabajo es la programación de las máquinas, pero eso no significa que esté ausente de la calidez y el sentimiento. El gran desafío de la música electrónica es llevar las cosas del estudio al escenario, y eso es lo que trato de hacer con mis músicos.

 

“Avanzada” chilena
Chile se añade a algo que quizás antes no estaba demasiado presente, principalmente por la lejanía geográfica. Ahora, con las nuevas herramientas de comunicación, la música chilena puede llegar más lejos. Somos el resultado de esta era que nos tiene totalmente comunicados. Así es como podemos mostrar nuestra forma de ver el mundo. Mi trayecto comenzó en medio de la selva, en un instante en que no había nada. Después nació una nueva escena chilena y se formaron otros grupos. El camino ha sido lento, pero últimamente ha dado frutos. Cada vez pasan más cosas en Chile: el festival Lollapalooza y el Primavera Fauna, por ejemplo.

 

Identidad
Hablar de rock es algo demasiado general. Los estilos están mezclados: es una ensalada. Estamos en una época en la que se rompió con el pasado: no hay rock o pop absoluto. Hago mis canciones sin ansiedad. Por eso me tomo un tiempo entre una producción y otra. No soy del tipo de artistas que van de hit en hit: me preocupo por hacer buena música. Algunos mueren en la marcha: sólo quieren estar a la moda. Al final se esfuerzan tanto por conseguir eso, que después la energía se les va para lo que viene, y quedan en nada.

 

Mena 
Este disco rompe con el primero. Es un trabajo con más años en el cuerpo, con más historia y aprendizaje, aunque todavía se siente un poco adolescente. Continúo hablando del amor, de la búsqueda de los ideales y de la verdad. En lo musical es más bailable que el disco anterior, con arreglos de house, y algo de la influencia de autores de música mexicana.

 

Canciones
En mis discos hablo especialmente de amor y de situaciones involucradas con mi espacio. Sin embargo, actualmente compongo canciones que tienen relación con los viajes. Por ejemplo, México me “pegó” bastante. En mis letras está presente cómo veo a las sociedades de otros lugares. Las sensaciones son diferentes en cada país que visito. Me siento afortunada de mi trabajo, de mostrar cómo debe ser el pop, y de llevarlo hacia un sentimiento universal a través de la canción. Mucha gente considera que mi música pertenece más al rock, porque desarrollo mi carrera de manera independiente. Hago lo que quiero: no respondo al estándar de “señorita pop”.  

           
Joven y alocada
Marialy Rivas me pidió dos covers: una canción de Los Prisioneros, que se llama “Amiga mía”, y una versión en español de un tema de Edith Piaf. Accedí porque el proyecto me pareció interesante, además  de que soy una fan de Los Prisioneros. La película causó polémica en Chile, porque muestra a una chica bisexual dentro de un entorno religioso –la actitud conservadora y la religión tienen mucho poder en Chile–. El resultado fue bueno. La película se ha presentado en Rusia, Estados Unidos y Alemania.