Guadalajara desbordada

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    Una serie de reportajes publicados en distintos medios de comunicación tapatíos advierten lo obvio: el parque vehicular ha desbordado a la ciudad, es decir, han rebasado los límites. Un mar de autos transitan las veinticuatro horas del día dejando a Guadalajara y a su zona metropolitana en un estado de imposible habitación humana y permitiendo que la ciudad sea tomada por las máquinas, algo que, huelga decirlo, es inhumano. La noticia no es nueva, pues desde hace por lo menos quince años ya se dejaba saber que con las nuevas posibilidades de adquirir un auto en las muchas agencias de venta de automóviles permitía que casi todos pudieran comprarse, en cómodas mensualidades, un vehículo.

    Desde comienzos del siglo, fue advertido por algunos periodistas, por analistas que en su momento dieron la alarma, sin embargo las autoridades hicieron caso omiso del asunto, al igual que sucedió con la tendencia de la violencia y el albergue en la ciudad de narcos, y ahora ya es noticia y, a la vez, una puntualización de que la capital tapatía está reventada, asfixiada y en el punto exacto del colapso. Ahora la pregunta fundamental sería: ¿las autoridades seguirán volteando a otro lado o atenderán la emergencia que no se avecina, sino que ya está aquí, en nuestras narices, pero como estamos en precampañas y campañas políticas quién podrá ver más allá? Seguramente ninguno de los precandidatos a los puestos públicos de toda esta zona metropolitana que es una bomba ya a punto de estallar…