Tendencias
Supermán mató al Santo
Hoy los jóvenes mexicanos desconocen la idiosincracia nacional. Los héroes de antaño ya no representan nada para las nuevas generaciones
Foto: Archivo
Por Martha Eva Loera
8 Marzo 2010
Hay niños mexicanos que ignoran quién es El Santo, pero sí conocen a Supermán y Batman. En México estos superhéroes estadounidenses no pierden vigencia y siguen posicionados en la mente de muchos chicos. Alexis López cursa primer año de primaria y dice que uno de sus superhéroes favoritos es Batman. –¿Conoces a El Santo? –¿Quién es El Santo?–, pregunta, al mismo tiempo que voltea a ver a su papá. Preocupado, por fin me responde: –No sé. –Me gusta Supermán porque es fuerte, vuela y salva a las personas. No sé quién es El Santo–, comenta Carlos, de 10 años. –¿No sabes quién es el Enmascarado de Plata?– Ese sí –dice apenado– ¿No es uno que salió en Los Cuatro Fantásticos? Le doy las gracias y me alejo. Camino algunos pasos cuando alcanzo a escuchar: “papa, ¿Quién es El Santo?”. Lo mismo sucede en el caso de Juan Carlos ílvarez, de ocho años. “Me gusta Supermán porque vuela y es bien fuertote: yo quisiera ser como él”. –¿Conoces a El Santo? –No sé quién es. –¿Al Enmascarado de Plata no lo conoces? –A ese tampoco. En cambio Fernando Orozco, de 12 años, manifiesta saber quién es El Santo. “Es un luchador, pero prefiero a Batman”. El Santo pierde popularidad entre las nuevas generaciones. Cuando los héroes propios de una cultura son sustituidos por los de culturas ajenas, se dice que hay un proceso de enajenación. Eso a menudo ocurre en sociedades como la mexicana, señaló Arnulfo Velasco, profesor investigador del Centro Universitario de Arte, Arquitectura y Diseño. Este fenómeno no se circunscribe sólo a la niñez. Los jóvenes universitarios suelen no inclinarse por El Santo. “Cada semestre pregunto a mis estudiantes quién es su héroe favorito. Batman continúa como una figura preponderante. Casi siempre gana el primer lugar. El Santo esporádicamente tiene un voto. “Muchos chavos que tienen entre 20 y 25 años no han visto las pelícuas de El Santo. No se identifican con él. Conocen al personaje, pero no los filmes. Algunos los ven un rato, pero no prestan mayor atención y pronto se enfadan”, agrega Francisco Javier Cortázar Rodríguez, investigador del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (CUCSH). El desencanto invade a México Arnulfo Velasco no descarta al desencanto como una de las causas de que El Santo pierda popularidad. Hay desilusión en los mexicanos, lo que los lleva a una denigración, explicó el académico. “En el pasado los mexicanos creíamos que este país podía llegar a ser el primero en todo: en avance tecnológico, en deportes, en ciencia... pero muchos llegaron a la conclusión de que esto no era cierto. Entonces ahora nos extasiamos y nos fascina la posibilidad de que México sea el último del mundo”. La gente se obsesiona con eso. Incluso por internet circulan falsas encuestas que demuestran que México es el peor en todo, lo cual no es así, y cuando en este país ocurre algo malo, es común el comentario de que “al fin y al cabo estamos en México”. El Santo era representativo del mexicano de su tiempo. Era un personaje que cuando estaba a punto de ser derrotado, obtenía el éxito. Había aún en el alma del pueblo la fe y la creencia de que algún día el país triunfaría: de ahí derivó parte de su popularidad. “El Santo representaba el optimismo”. Los mexicanos comunes se identificaban con El Santo y se proyectaban en este héroe de carne y hueso que iba a comer pozole a una cenaduría, tomaba tequila y le gustaban los tacos. Estaba próximo al pueblo. Bien podía ser el vecino de cualquier persona o uno mismo, agregó Cortázar Rodríguez, profesor investigador del CUCSH. Actualizando a los héroes Figuras como Batman y Supermán siguen gozando de popularidad en México, en parte, porque no son nacionales, sino extranjeras y representan el ideal de una cultura diferente, explicó Arnulfo Velasco. A la pérdida de fe en nosotros como pueblo hay que agregar la influencia de los medios de comunicación. “Cuando México no estaba tan marcado por la cultura del vecino del norte, cuando prevalecía el cine, la cultura y música propios, El Santo era más popular. La difusión de la cultura estadounidense ha contribuido en eliminar algunos elementos de nuestro imaginario y los ha sustituido por otros hechos en Estados Unidos”. Para que algunos elementos tradicionales se conserven en el gusto de las nuevas generaciones, necesitan ser renovados. Las películas de El Santo son elementos culturales antiguos. Esto no significa que la figura de dicho héroe no pueda revitalizarse a través de series y películas que retomen a este luchador con características que llamen la atención de las nuevas generaciones, agregó el académico. En México no hemos sabido adaptar a productos culturales como El Santo. Quedaron congelados en el tiempo, coincidió Cortázar Rodríguez. Explicó que han surgido nuevos héroes. Estos son muy mediáticos, no tienen arraigo popular, fueron prefabricados, no cuentan con una trayectoria constante en las luchas. De pronto saltaron a la televisión y se convirtieron en protagonistas de series. Estos héroes no luchan contra la pobreza, la contaminación o corrupción, ni tratan de resolver los demás problemas que agobian a este país. Han quedado en el pasado. “Siguen enfrentando al típico científico loco, tienen pobreza argumentativa. No se adaptan a las nuevas inquietudes de la sociedad mexicana. “Me pregunto, ¿qué características debería tener un nuevo héroe mexicano? Probablemente las fuerzas del mal serían los diputados y los senadores. Habría luchas en San Lázaro, donde participaría un enmascarado. Eso sería muy bueno”.


Nota publicada en la edición 606


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