Foto: Adriana González

Estreno

La mina no es un panteón


Tres jóvenes realizadores guiados por Boris Goldenblank filmaron el documental Voces del subterráneo, que cuenta la historia posterior a la tragedia de Pasta de Conchos. El estreno será en el marco del Festival de Cine
Por José Díaz Betancourt
8 Marzo 2010
Para los realizadores de Voces del subterráneo el momento más doloroso de la filmación fue decidir cuándo dejar de alimentar su historia, porque aunque un buen documental se añeja con el dolor de sus protagonistas, el momento crucial para encontrarse con los espectadores no podía aplazarse más. La desventura de los sucesos de Pasta de Conchos (19 de febrero 2006) continúa en cada uno de los 65 hogares de esta remota y miserable población coahuilense, donde a la mesa ha faltado los últimos mil 460 días el jefe de la familia y la desgracia merodea en los alrededores resistiéndose al desgaste del tiempo. Encabezados por su maestro Boris Mijailovich Goldenblank (Rumania) tres egresados del Departamento de Imagen y Sonido (DIS) del Centro Universitario de Arte, Arquitectura y Diseño (CUAAD) de la Universidad de Guadalajara viajaron a bordo de una Combi en los últimos cuatro años de Guadalajara a Monclova, Coahuila, para filmar en las inmediaciones de la tragedia el documental Voces del subterráneo. En 71 minutos, Boris Goldenblank, Yordi Capo, Iván López Barba y Blanca ílvarez transmiten la aflicción que se deriva de la impotencia de un puñado de viudas que luchan contra el gigantesco poder económico que sustenta el dueño de la mina, Germán Feliciano Larrea Mota Velasco, que ocupa el lugar 127 de la lista de los hombres más ricos del mundo, con una fortuna personal de 7 mil 300 millones de dólares, según la revista Forbes. Larrea, presidente del Grupo México, no ha aceptado —a lo largo de esos años— tres demandas que son: el rescate de los restos de los mineros atrapados, indemnización justa y el castigo a los responsables de la explosión, ceder a cualquiera de las peticiones es aceptar que las condiciones de seguridad no eran las adecuadas y “la vida humana no era el patrimonio mas preciado de la mina”, concluyen los productores. “Los cuatro años de la escuela no lo son todo y si una de las premisas que trabajamos en las clases es saber para qué se hacen las películas, en este caso la interrogante ha sido satisfecha, por eso todo lo demás es posible; en esta cinta se define que lo obvio no sucede y que la lucha de estas mujeres es un ejemplo de lo que la energía social y organizada puede hacer para exigir un cambio. Hoy les ha sucedido a ellas y le puede ocurrir a cualquiera”, dice Goldenblank. Blanca ílvarez quién participa como gerente de producción dice que su experiencia es completamente gratificante “lo que hemos hecho es poner en manos de las viudas un instrumento de expresión ante un gobierno de mentiras y de negligencia, en medio de una comunidad de pobreza donde la única salida y el destino es ser minero y para las mujeres es: casarse con un minero”. Luego de conocer los pueblos donde es posible capturar el testimonio de una mujer que ha enviudado de tres mineros acaecidos en su trabajo, Blanca está convencida de la impotencia y desesperanza con la que viven y vivirán las mujeres de Pasta de Conchos, Barroterán, Palau, Nueva Rosita, Muzquiz y San Juan de Sabines, poblaciones donde se levantaron cientos de horas de estoicos testimonios. Más allá del intenso aprendizaje cinematográfico, para el responsable de varias de las tareas dentro de la producción (dirección, fotografía y edición) Yordy Capó, la dosis de conciencia social que adquirió le permite hoy saber que el sistema de gobierno que tenemos en nuestro país le apuesta al desgaste de las personas cuando se trata de enfrentar dilemas judiciales que lo implican como culpable, por eso concuerda con otra de las frases de Goldenblank: “El tiempo es aliado del poder”. Iván López Barba (dirección, fotografía) recuerda que el suceso gozó de una gran cobertura informativa durante muchos meses a través de la televisión, la radio y los periódicos y que se fue deslavando irremediablemente. “En nuestro país los ciudadanos no tienen derecho a conocer los muchos finales de muchas historias que los medios, finalmente manipulados por el poder, no pueden contar, este filme puede hoy compartir con la gente parte de una conclusión”. El pasado 19 de febrero, los deudos organizaron, como cada año, una misa a las afueras de la mina que permanece fuertemente custodiada, así como al pie del edificio del Grupo México en el Distrito Federal, donde espaciadamente el dueño de la mina acude a trabajar a bordo de un helicóptero. El filme empezó a grabarse digitalmente y con muy escasos recursos pero su crecimiento e importancia lo perfiló como candidato a recibir más apoyos y aunque estos fueron igualmente modestos, apenas un millón de pesos aportados por IMCINE, la realidad es que la mayor parte de los recursos se obtuvieron por la Universidad de Guadalajara y en forma determinante por los realizadores, que hasta el momento no han percibido ningún recurso. Voces del subterráneo se exhibirá el próximo 15 de marzo a las 16:0 horas en el Cine Foro de la Universidad de Guadalajara, dentro del Festival Internacional de Cine de Guadalajara.


Nota publicada en la edición 606


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