Foto: Miguel Sánchez

Sociedad

La Ferrocarril, un “gueto” olvidado en Guadalajara


A través de las brigadas universitarias, la UdeG brinda apoyo a los habitantes de una de las colonias con mayor marginación.
Por Luis Eduardo Carrillo ecarrillo@redudg.udg.mx
13 Diciembre 2004
En la comunidad Embarcadero, ubicada en la colonia Ferrocarril, existen más de 158 casas. “El mayor problema es que no tenemos drenaje. Cada vez que llueve nos inundamos. Sufrimos mucho”, comentó su representante, Jacinto Francisco Montaño. La situación en la que viven los habitantes de esta y otras localidades en Guadalajara (Indígena, Intermodal, Ferrocarril, Campamento y Casetas) es precaria: carecen de servicios públicos como drenaje y seguridad, y su alimentación y educación no siempre es la más adecuada. Según un diagnóstico sobre la comunidad Embarcadero, realizado por investigadores del Departamento de Desarrollo Rural Sustentable, del Centro Universitario de Ciencias Biológicas y Agropecuarias (CUCBA) y la Coordinación de Servicio Social, de la UdeG, sus habitantes no cuentan con 50 por ciento de los servicios públicos. Luego de despedir a su hijo, que partía con su familia, Lucrecia Casasola Pérez, quien habita desde hace 15 años en la comunidad Campamento, comentó que tampoco tienen escrituras. “Antes era terreno federal. Cuando privatizaron Ferrocarriles Nacionales, a esta zona la convirtieron en un gueto”. La profesora retirada añadió que el drenaje es viejo y está deteriorado. Las autoridades del ayuntamiento y representantes de partidos políticos van a la zona, prometen pavimentar y poner drenaje, sin embargo, hasta ahora no han hecho nada. En la localidad habitan cerca de 300 personas, entre jubilados de Ferrocarriles, tiangueros y empleados de fábricas, cuya situación económica es precaria. Luego de señalar una pared con alambre de púas, Lucrecia afirma: “estamos olvidados”. De acuerdo con el estudio elaborado por el académico Arturo García Limón, la población de esa localidad padece desnutrición: comen carne una vez por semana; pan, dos veces; huevos, en tres ocasiones; frijoles, cinco, y tortillas, seis. “Apenas nos alcanza para comer”, dice el albañil Moisés Reyes Santos. “Aquí la gente sí estamos necesitada. Vivimos en casas de lámina, madera o cartón”, y en vagones de tren, con el riesgo de ser picados por animales o que las casas sean quemadas por “un corto o algún drogadicto que aviente su lumbre”. El joven Félix Reyes, casado y de oficio albañil, comentó que hace dos años le incendiaron su hogar a las cuatro de la mañana y perdió todo. “Desgraciadamente hay mucho drogadicto y no entran patrullas”. El investigador universitario destacó que de acuerdo con el diagnóstico, 43 por ciento de la población padece de alcoholismo, 37 por ciento es analfabeta, 35 por ciento ha sufrido asaltos o robos, 35 por ciento está desempleada y 31 por ciento son drogadictos. En la zona hay una frecuencia de enfermedades respiratorias del 40 por ciento, y en menor medida, digestivas, de obesidad, diabetes e hipertensión. Luego de recorrer la comunidad de la Indígena, donde habitan más de 140 familias provenientes de Oaxaca, su encargado temporal Eleuterio Vázquez, quien estudia derecho en el ITESO, señaló que día con día se enfrentan a múltiples problemas. Los habitantes trabajan como músicos, jardineros y artesanos. “Somos jardineros. Para nuestro trabajo ocupamos tijeras, machetes o cuchillos, y como uno viste de manera humilde, llega la autoridad y nos detiene por poseer un arma blanca”. Muchos niños solo dominan la lengua mixteca, sin embargo “en la escuela los obligan a aprender y adaptarse a la lengua española”. “La constitución establece que la escuela primaria y secundaria son obligatorias y gratuitas, pero muchas veces los maestros reprueban o corren al alumno porque no paga su inscripción, pues no tiene dinero”. Pese a estos problemas, Eleuterio Vázquez y el presidente interino de la comunidad, Efrén Morales López, reconocieron que las autoridades municipales los han apoyado más que en su tierra natal: “Aquí la vida es difícil, aunque es más de donde venimos. No hay fuentes de trabajo”. UdeG brinda apoyo a las comunidades Ante estos problemas, el Departamento de Desarrollo Rural Sustentable, del CUCBA, junto con la Coordinación de Servicio Social, de la UdeG, trabajan desde hace varios años en las comunidades con mayor marginación de la colonia Ferrocarril. Las brigadas universitarias, compuestas por más de 200 alumnos, participan en programas como “Ver para crecer”, y en colaboración con el Instituto Estatal de Educación para los Adultos imparten clases de primaria y secundaria. El coordinador de Servicio Social, Roberto Castellanos Vieyra, explicó que envían una brigada médica a cada comunidad para que aplique exámenes y canalice enfermos, en caso de ser necesario. En el área psicológica ofrece consulta individual y talleres grupales para prevenir la violencia intrafamiliar y el suicidio. Además, brinda asesoría jurídica en derecho laboral, civil y familiar. Al cuestionar a los habitantes sobre la labor de la UdeG, los entrevistados en su mayoría resaltaron el trabajo que realiza. El CUCBA ha elaborado diagnósticos sociales en dos comunidades y realizado estudios topográficos que servirán para introducir el drenaje en Embarcadero e Indígena, así como para deslindar y regularizar las tierras. Los universitarios han aportado diseños de construcción, y el ayuntamiento de Guadalajara, el material. El académico del CUCBA, Arturo García Limón, informó que en breve concluirán un salón de usos múltiples, erigido con recursos de la Universidad y en terrenos donados por la comunidad de Embarcadero. “Este espacio servirá para impartir clases, brindar atención médica o emplearlo como sala de juntas. La obra fue diseñada por alumnos del CUAAD y en fechas pasadas colocamos la primera piedra”. García Limón indicó que los próximos pasos serán impartir cursos de horticultura y cunicultura, a fin de que los habitantes produzcan sus alimentos en casa y puedan alimentarse mejor.


Nota publicada en la edición 372


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