Foto: Archivo

Performance

Xalisco a Place


Xalisco a Place: historias de un lugar a través de sus memorias, se presenta este próximo 15 y 16 de octubre, en la Sala 2 del Conjunto Santander de Artes Escénicas

Por Julio Ríos
7 Octubre 2019

Juan Rulfo dice: “No existe ningún recuerdo por intenso que sea que no se apague”, pero para Inés Somellera, directora y actriz radicada en Indonesia, ha sido distinto. 

“Al pasar el tiempo mi memoria acerca del lugar (Jalisco), se fortalece de una manera profunda. Hay momentos en que he tenido que salir para buscar un espacio abierto para sentir esa frescura, esa esencia que está en mí, esa esencia que es mi estar en Jalisco: llego acá, abro las puertas y las ventanas; estar en las calles y sentir el atardecer, ese estar solo y, en esa soledad, das la vuelta y de repente te encuentras a un ser con el que entablas una conversación”, dice la artista jalisciense que lleva más de 20 años viviendo en el extranjero.

Esa nostalgia, vista desde los ojos de alguien que se fue hace muchos años a vivir a Asia, inspiró a Somellera para concebir el performance Xalisco a Place: historias de un lugar a través de sus memorias, el cual será presentado en el Conjunto Santander de Artes Escénicas el próximo 15 y 16 de octubre.

Teatro, danza, música, luces y todos los elementos escénicos posibles, se presentan a través de diferentes capas para contar la historia, en un espectáculo evocativo, pero íntimo y poético, en el que el personaje principal es un lugar en algún rincón de Jalisco, cuyo pueblo recuerda y despierta. Ya fue presentado en Asia y en México, en el Festival Cervantino de Guanajuato y en esta ocasión llega por primera vez a Jalisco.

“Surge a partir de una invitación en Yakarta, en donde vivo en Indonesia, para hacer un espectáculo para un festival literario en el que honraban la literatura latinoamericana. El tagline del festival era: Latinoamérica es ruidosa y expresiva. En ese momento recordé los pueblos mágicos de Jalisco, el realismo mágico, nuestros grandes poetas, el paisaje de Jalisco, la arquitectura, los planos de Luis Barragán, la música y muchas otras cosas que tienen que ver con esta parte mucho más privada, mucho más introspectiva. Tomé algunos fragmentos de obras de autores e hicimos la primera presentación con artistas de allá”, explica.

Añade: “Ahora este es un proyecto que se ha ido desarrollando como Work in Progress, y que ha llegado ahora ya al Cervantino como una obra que escribí acerca de mis memorias, de mi infancia y también de mis sueños, mis recuerdos, algunos no personales, pues otros han sido historias que he escuchado a través de mi vida, en estos pueblos, en mis pláticas con gente mayor en callejones. Y sueños. No todo lo que ven es tan autobiográfico, sino que hay muchos aspectos de sueños que yo conformo para darle cierta dramatización”.

Todo el equipo que participa en Xalisco a Place, ha hecho un ejercicio de reconectar con sus raíces, y el resultado es este espectáculo evocativo y poético.

En este proyecto, en el que participan cuatro actores, la música fue diseñada especialmente con tesituras atmosféricas, cuyo autor, originario de Bélgica, vino a Jalisco en 2003 y viajó a Tapalpa para hacer grabaciones de espacios abiertos, que hoy están en este performance.

“Hablé mucho con el iluminador para transmitir esto de los espacios abiertos, como cambia la luz acá, porque la luz es muy temperamental en Jalisco. Y te recuerdo que viviendo tanto tiempo en Asia, que es una región sumamente congestionada, llena de gente, en donde es difícil sentir la apertura del espacio, es algo de lo que me ha hecho añorar regresar. Claro que la comida, la familia, los amigos, es algo normal o común. ¿Pero, regresar porque extrañas tus nubes, las montañas, el aire? Es algo que nunca me había pasado y que se depuró a través de los años al punto que, cuando yo llego a Guadalajara, lo primero que quiero es salir a carretera”.

En este trabajo queda patente la influencia del trabajo que Inés Somellera ha hecho con el director de teatro y dramaturgo Robert Wilson, auténtico titán del arte a nivel mundial.

“Hicimos trabajos originales, entre ellos hice un monologo en Italia. Y entre las cuestiones que me hicieron conectar con él está: ¿qué es arte? El arte es para hacernos preguntas. Para despertar la creatividad. Yo estoy en contra de las puestas en escena que te dan todo digerido y esperan que seas un auditorio pasivo que vas a recibir todo contado. Este espectáculo por eso es abierto, porque me interesa que las personas sean participativas, que saquen sus propias posibilidades. Y también navegar en el espectador.  Por otro lado es un espectáculo en el cual puedes contemplar lo que está ocurriendo en un lado del escenario y escuchar otra cosa totalmente distinta. Si no, para qué hacer, si te están contando la historia”.

Y agrega: “Trabajar con Bob Wilson fue una gran oportunidad. Aprendí un rigor como actriz, como artista, una disciplina increíble. El impacto que fue para mí ir de gira con Bob, lo van a presenciar, la influencia que hay en mi trabajo, y sigo participando en sus proyectos. Es un gran visionario de cómo trabajar la luz y mantener esta experimentación. Y seguir abierta y seguir haciendo preguntas a medida de como uno está conformando una idea”.



Nota publicada en la edición 1032


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