Foto: Archivo

Salud

La sombra del Alzheimer en Jalisco


Dos genes precursores alertan sobre la alta probabilidad de que hijos de padres que la padecen puedan desarrollarla a temprana edad

Por Mariana González
9 Septiembre 2019

Los hijos de padre o madre jalisciense con Alzheimer tienen 50 por ciento de probabilidades de desarrollar esta enfermedad desde los 30 años de edad, ya que los oriundos de Jalisco poseen dos genes precursores del deterioro cognitivo llamados APP y Presenilina 1, afirmó Esmeralda Matute Villaseñor, investigadora del Instituto de Neurociencias del Centro Universitario de Ciencias Biológicas y Agropecuarias (CUCBA).

La académica encabeza un estudio en el que analiza a hijos de hombres o mujeres que padecen esta enfermedad degenerativa para conocer cómo y de qué manera esta enfermedad inicia al proceso de deterioro a nivel neuronal.

“Estamos evaluando de manera ciega, es decir: sin saber si son o no portadores de estos precursores los descendientes de algún papá o mamá con Alzheimer que ya está detectado. Los evaluamos cuando no tienen todavía signos de deterioro, es decir que están en fase preclínica, para saber por dónde se están afectando sus aspectos cognitivos antes de que afecte su vida cotidiana”, indicó la especialista.

Aunque no hay una estadística confiable, debido a que no existe la infraestructura para detectar esta enfermedad, en Jalisco hay muchos casos de Alzheimer familiar o hereditario, que es el que sucede antes de los 60 entre hijos o hijas de una persona enferma.

“Si el papá o la mamá lo tiene, cada hijo que nace tiene el 50 por ciento de probabilidades de presentarlo, aunque no todos lo presentan, es como un volado. Pero si una persona es portadora de este gen tiene el 100 por ciento de probabilidades de desarrollarlo entre los 30 y los 50 años”, explicó.

Añade que alrededor del 1 por ciento de quienes tienen Alzheimer presentan la variante familiar. Este padecimiento genera primero el deterioro de la memoria episódica a corto plazo. Después viene el deterioro de las funciones ejecutivas que les permiten hacer o tener comportamientos propositivos, fincar metas y establecer reglas y hacer la  planeación para cumplir con ellas.

Las variaciones genéticas que hay en Jalisco se manifiestan de manera diferente. El gen Presenilina afecta más pronto el lenguaje, recordar el vocabulario que necesitan, expresarse de manera adecuada y comprender lo que se les dice. Los primeros síntomas pueden presentarse alrededor de los 30 años de edad, mientras que quienes tienen el gen APP los presentan antes de cumplir los 50 años.

Otras manifestaciones son los problemas para caminar o ansiedad y depresión, y el proceso cognitivo se deteriora hasta que no saben si comieron o no pueden reconocer a nadie antes de entrar a la tercera edad.

“Son etapas muy tempranas y por eso es importante estudiarlos, aunque hace falta infraestructura, pese a que hay redes de investigación interdisciplinarias no hay apoyo del sector salud, porque es un problema de salud pública y por ahora no es atendido”, dijo la también investigadora del Departamento de Estudios en Educación del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades.

El equipo encabezado por Matute Villaseñor está enfocado desde hace tres años a estudiar esta enfermedad y buscar opciones terapéuticas para retrasar las pérdidas de memoria y el deterioro cognitivo en pacientes con Alzheimer familiar.

“Ha sido un trabajo minucioso y a largo plazo para que con estos datos haya una infraestructura para ayudarlos a que ese deterioro se retrase y que sea lo menos limitante posible. Conociendo el curso preclínico de esta enfermedad se puede hacer a nivel ambiental la infraestructura para ayudarlos a que puedan seguir funcionando de manera independiente y, por otro lado, dándole herramientas cognitivas para retrasar su deterioro”, señaló.

La universitaria afirmó que si bien no hay un tratamiento farmacológico ni una cura para el alzheimer, hay elementos en la vida cotidiana de la persona que puedan ayudar a sortear mejor esta enfermedad y, en general, a no tener secuelas en caso de enfermedades de origen neurológico.

“Existen investigaciones que hablan de la llamada ‘reserva cognitiva’ que afecta positivamente la evolución del paciente, que es el conjunto de aspectos de la vida que llevamos que nos ayudan a sortear estas enfermedades, y que puede ser la escolaridad de la persona, el trabajo que realiza, los intereses cognitivos, como leer o escribir, que te ayudan a sortear las dificultades tras un evento neurológico, además de los aspectos sociales, las adicciones y la salud en general”, reveló.



Nota publicada en la edición 1028


Otros temas de interés