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Opinión

Tecnologías e inteligencias múltiples: elementos clave de transformación en los estudiantes


Por Iván Alejandro Brambila Pelayo
13 Mayo 2019

Lo afirmó Sir Ken Robinson: “Las tecnologías en manos de buenos profesores pueden ayudar a revolucionar la educación”. En el espacio áulico los extraordinarios profesores son elementos clave para la transformación de los estudiantes universitarios. El gran maestro fomenta el manejo de las tecnologías para la consolidación académica de los alumnos, en dicho contexto, el profesor facilita las herramientas técnicas e informáticas que a los estudiantes les permitan potenciar sus capacidades, es decir, encauzarlos a ser más competentes y competitivos en el mercado de trabajo.

Resulta esencial simplificar los procesos en el aprovechamiento de proyectos, actividades y tareas por desarrollar, del mismo modo que se tenga una capacidad de respuesta inmediata para la solución de conflictos o problemáticas que se les puedan presentar en cada uno de los roles que como profesionistas estarán desempeñando con eficacia, eficiencia y efectividad.

“Cada ser humano tiene una combinación única de inteligencia. Este es el desafío educativo fundamental”, dijo Howard Gardner, neurocientífico y autor de la teoría de las inteligencias múltiples. Dentro del citado panorama cada aprendiente en el campo del nivel superior tiene su propio estilo e inteligencia para adoptar hábitos de estudio que potencien las actividades sustantivas de aprendizaje, basados en la solución de problemas y de proyectos que se generan en el espacio áulico mediante las técnicas instruccionales: expositiva (saber), demostrativa (saber hacer) y diálogo-discusión (ser), a través de las múltiples inteligencias: verbal-lingüística, lógico-matemática, visual-espacial, kinestésica-corporal, musical-rítmica, intrapersonal, interpersonal y naturalista. Asimismo, se consideran las siguientes inteligencias: creativa, emocional, financiera, espiritual, por conceptualizar algunas, mismas que pueden emplearse en las diferentes disciplinas donde se encuentran inmersos los discentes.

El mismo Howard Gardner explica que: “Creer saber envejece, querer saber rejuvenece”, entonces continuemos actuando como agentes de pensamiento y de trabajo, es decir, sigamos movilizando el conocimiento, donde impregne el proceso integral de enseñanza-aprendizaje, por consiguiente, fortalecer las líneas de generación y aplicación de la ciencia con transversalidad a la tecnología.

Lo enunció Paulo Freire, educador y escritor brasileño (1921-1997): “Cuanto más pienso en la práctica educativa y reconozco la responsabilidad que ella nos exige, más me convenzo de nuestro deber de luchar para que ella sea realmente respetada. […]”. Ante tal aserción, la práctica educativa es el espacio clave para propiciar la construcción del conocimiento, la consecuente consolidación del liderazgo y las habilidades directivas y competencias en los estudiantes universitarios, a través de la pertinencia académica, la interconexión de la innovación tecnológica y los sistemas de información, logrando así una educación integral y objetiva con una perspectiva global.

A manera de reflexión, Freire sostiene que: “La educación es un acto de amor, por tanto, un acto de valor”. Con base en la cita anterior, nunca dejemos de imprimir cantidad y calidad para formar académicamente a mejores profesionistas, por consecuente, posicionar a la Universidad de Guadalajara como una de las mejores instituciones educativas a nivel nacional e internacional bajo los estándares de calidad académica que lo organismos evaluadores y acreditadores demandan.

Con la intención de estar a la vanguardia y proyectar la nueva reforma curricular… ¿De qué manera aplicaremos la neurociencia a la educación para mejorar el aprendizaje?



Nota publicada en la edición 1013