Foto: Archivo

Altos

Apoyo a la producción lechera


Investigadores del CUAltos brindan talleres a productores alteños y funcionarios públicos con el objetivo de aumentar la rentabilidad y la amigabilidad con el entorno de este sector productivo

Por Cinthya Gómez
11 Febrero 2019

Jalisco es la entidad líder en producción lechera a nivel nacional, con casi 2 mil 300 millones de litros al año; de éstos, tan sólo los productores de los establos de la región alteña del estado producen más del 60 por ciento.

De 2013 a 2017 el crecimiento anual de la producción lechera en los Altos Sur fue de 21.84 por ciento, pasando de poco más de una obtención de 600 mil litros, a rozar la cifra de los 750 mil litros por año.

¿Qué tienen los Altos de Jalisco para que sus productores lecheros sean líderes a nivel nacional? Esa fue la pregunta que hizo Marco Antonio Berger García, jefe del Departamento de Estudios Organizacionales del Centro Universitario de los Altos (CUAltos) y coordinador del Centro de Investigación e Innovación para las Organizaciones (CIIO), a lecheros alteños y funcionarios públicos en un taller para la mejora de las políticas públicas de apoyo al sector.

A decir de los investigadores del CIIO y de los departamentos de Ciencias Sociales y del de Ingenierías del CUAltos, era vital que productores, gobierno y el propio centro universitario se enfocaran en encontrar las principales problemáticas de este sector y atacarlas, a fin de hacerlo aún más rentable y amigable con el entorno económico, social y ambiental, motivo que originó el taller “Diagnóstico del problema público del Programa Apoyo y Servicios a la Ganadería y al Sector Lechero”.

“Lo que pretendemos es mejorar las políticas públicas y los programas enfocados a este sector en el estado, de tal suerte que alcance niveles mayores en cuanto a su desempeño económico, rendimientos y productividad, su manejo ambiental y también en cuanto a los entornos sociales que giran alrededor del sector, como lo son la marginación y la pobreza, en algunos casos”.

Pues tras el estudio, los investigadores encontraron que dadas las pocas oportunidades de crecimiento que da este nicho productivo a los pequeños y medianos productores, los jóvenes de familias tradicionalmente lecheras optan por abandonar el campo y migrar a otros lugares, desencadenando con ello otra serie de inconvenientes.

“Tenemos una serie de problemas en términos de migración, muchos jóvenes están abandonando el sector lechero para irse a buscar oportunidades en Estados Unidos. Eso está generando que la cadena de valor lechera se fragmente, lo que trae problemas en cuanto a la comercialización de sus productos, la estandarización, problemas de sanidad y problemas en la calidad de vida de los productores”, indicó el académico.

Esta propuesta de intervención para mejorar el panorama lechero se busca sea tomada en cuenta por el gobierno de Jalisco y puesta en marcha en próximos días.

En los trabajos de identificación de problemas participan actores del gobierno a través de la Secretaría de Desarrollo Rural.

El CUAltos, a través del CIIO, albergó y fue sede de los talleres de consolidación y diagnóstico, gracias a la participación de varios investigadores que se dedican al estudio del subsector, y a que posee tres carreras enfocadas al tema: Veterinaria, Sistemas Pecuarios y Agroindustrias; además de que es un referente para los productores de los municipios de los Altos.

Las propuestas resultantes de estos talleres tienen más probabilidad de ver la luz, debido a factores como el cambio de gobierno, los precios que se pagan a productores lecheros —que casi no se han movido— y el aumento en las importaciones de leche en polvo —que se duplicó pasando de 2 mil 400 millones de litros en 2013 a 4 mil 119 millones de litros en 2018.

Otro de los propósitos de esta relación tripartita es ganarle la batalla al etiquetado de los productos que se ostentan como leche, pero no son de origen animal sino vegetal, o son reconstrucciones a partir de fórmulas lácteas.

“La producción de leche o el etiquetado de leche tiene que ser únicamente para aquellos productos de origen animal, de la vaca, y sabemos que en los mercados existe una vasta serie de productos análogos que dicen ser de leche, pero no provienen de la vaca, no son malos, pero tiene que haber una diferenciación; eso tiene que dar un giro hacia productores y consumidores que tenemos que cambiar nuestra cultura de consumo”.



Nota publicada en la edición 1002