Foto: Cortesía

Crónica

Un mar de tinta para leer y conversar


Por Verónica López García
11 Febrero 2019

La era digital puso en peligro al libro y a todo su ecosistema. La palabra voló del papel para ubicarse en las más inverosímiles plataformas, entonces se anunció el fin de la edición como la habíamos conocido y para la industria editorial se vaticinaba un destino oscuro.  Hoy, quienes siguen disfrutando de la lectura se agrupan de acuerdo a estrategias particulares mediadas por pantallas, o por algo que afortunadamente no ha desaparecido: el diálogo directo. Un mar de tinta llega a Guadalajara como un espacio dispuesto para el deleite del lector y para el encuentro.

En la calle Bolívar 49, dentro de una de las más icónicas viviendas funcionalistas de la colonia Lafayette, el editor Cristian Zermeño abre las puertas de Mar de Tinta, un espacio cuidadosamente diseñado para privilegiar al libro y la lectura. En un mundo en donde la promoción a la lectura se vuelca a las veloces apreciaciones de booktubers o a esporádicas y reduccionistas paráfrasis publicadas en los diarios, Zermeño apuesta por traer la más añeja y efectiva práctica lectora: la conversación. Y para ello dispuso un salón acogedor que exhibe libros como se muestran preciados objetos que, sin embargo, están a nuestro alcance y podemos tocar, leer y conocer.

Luego de disfrutar de la sombra de la pequeña terraza, Zermeño nos mostró detenidamente el interior de Mar de Tinta en donde se organizan, con la calidez de una biblioteca privada, los volúmenes que seleccionó y que ahora ofrece. Sobre esta apuesta él nos cuenta: “Todo en este espacio tiene que ver conmigo, con lo que me gusta, los géneros que más me atraen, con aquellas propuestas literarias que nos llevan a otras percepciones, a nuevas sensaciones, más allá del conocimiento que puedas obtener, es el número de vidas que puedes llegar a vivir desde la literatura. Aquí encuentras novela gráfica, cómic, literatura de viaje, ensayo de arte, también hay un importante apartado dedicado al ensayo histórico y filosófico, géneros que podrían pasar desapercibidos en otro tipo de librerías pero que aquí rescato, porque creo que el pensamiento crítico es fundamental para saber dónde estamos. La literatura y el ensayo se complementan, muchos escritores de ficción tienen libros de ensayos como Orwell, Aldous Huxley, Emmanuel Carrère. El periodismo también tiene un lugar importante en Mar de Tinta porque lo mejor del periodismo ya no está en los periódicos ni en las revistas, sino que salta directamente a los libros.”

Visitar Mar de Tinta nos deja claro que el lugar fue creado por un amante de los libros, por alguien que da contexto al acto de la lectura al que acompaña con el perfume y sabor del café. Al respecto Zermeño nos comenta: “Aquí la lectura es una experiencia confortable, agradable y brinda la oportunidad de encontrarte con alguien más para compartir una historia, un libro, un poema. Este espacio era la cantina privada de la casa, en ese sentido es ya un lugar poético. Cuando fue bar y cava, la gente se reunía a platicar lo que el vino provoca, que es lo mismo que la literatura produce: un viaje a través de ideas e imaginación, pero siempre con interlocutores, el autor y quien te acompañe. Mar de tinta es para todos quienes buscan libros especiales, ediciones cuidadas de temas atemporales. Pienso a Mar de Tinta como una travesía, como journal, una experiencia, incluso una metamorfosis de las personas a través de lo que puedan leer.  Es un viaje, un experimento, una aventura que requiere invitados que quieran cambiar su vida.” 

Mar de tinta abre sus puertas a partir de este lunes y su oferta contempla la presentación de libros, círculos de lectura y crecerá gradualmente con la intención de convertirse en un centro cultural.



Nota publicada en la edición 1002


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