Foto: Abraham Aréchiga

Ensayo

Aproximaciones a la comprensión del amor


Por Cuauhtémoc Mayorga Madrigal
11 Febrero 2019

…sabemos perfectamente que no existen más que tres temas básicos: el amor, la vida y la muerte.

Juan Rulfo

Normalmente dedicamos algunos días del año para celebrar realidades concretas, tales como un personaje, un acontecimiento histórico, a la madre, al niño o al compadre, pero, extrañamente, una noción altamente abstracta y subjetiva no sólo ocupa un día, sino un mes entero y, así, a febrero se le llama también el mes del amor. Si consideramos que en general el amor, entre el amplio conjunto de emociones, se encuentra en la cúspide de lo deseable, entonces parece cobrar sentido su festividad.

Probablemente más de algún lector podría considerar poco serio dedicar una columna filosófica al tema del amor, sin embargo es una de las cuestiones imprescindibles de la literatura; la biología y la psicología rastrean los fundamentos de dicha manifestación y, en la filosofía, se ha intentado su comprensión en tanto que noción y expresión propia de la complejidad humana. Así pues el amor, al igual que otras nociones susceptibles de reflexión filosófica, se presenta como una situación que es nombrada desde múltiples perspectivas, que quien se dice enamorado parece asimilarla sin poner en duda su existencia pero, al momento de intentar definirla o comprenderla, se torna casi imposible conciliar acuerdos.

A manera de aproximación, me propongo exponer diez nociones que, si bien no buscan resolver el enredo, al menos creo que podrían contribuir a recrear su reflexión.

1. Las formas del amor. La tradición greco-romana distinguió por lo menos tres tipos de amor: eros que correspondía al amor romántico, philia para hablar de la amistad y agapé en referencia a un amor desinteresado e idealizado hacia la patria, dios o la humanidad.

2. La existencia del amor. Expresiones tales como “me siento enamorado”, “el amor me duele” o “me siento amado”, nos hacen suponer que quien tiene la vivencia de tal emoción la posee como una afección en su mente, cuerpo o conducta, pero la manera de experimentarlo es incomunicable por ser eminentemente personal; su naturaleza se parece al dolor, que, cuando alguien lo padece, no duda de su presencia, pero no hay manera de encontrar las palabras precisas para expresar tal sensación.

3. La función del amor. En tanto que el amor se manifiesta en la procuración del objeto amado y una de sus manifestaciones es la unión sexual, podríamos suponer que una de sus funciones tiene que ver con la sobrevivencia de la especie. Pero, además, mediante el ingrediente de la solidaridad entre los amados, contribuye a la fortaleza del grupo social: la familia, la pareja o la comunidad.

4. La racionalidad del amor.  Emociones y razones se nos presentan como polos opuestos y el amor pareciera no ser el resultado de una elección racional. Sin embargo, al igual que otras manifestaciones emocionales que se padecen, como el miedo o la emoción, se procura encontrar una justificación por parte de quien las vive. En este sentido el enamorado procura la justificación racional a su enamoramiento.

5. Las obras del amor. Para Platón el amor es el impulso interno que mueve a la búsqueda de la belleza y la perfección en el objeto amado. De esta manera, los amantes se complementan, apoyan y regocijan con el bienestar del amado; el artista busca la perfección y la belleza en su obra y los padres o profesores se alegran cuando sus empeños, en quienes están bajo su tutela, se manifiestan en ciudadanos ejemplares.

6. Amor y heroísmo. Si el heroísmo se manifiesta en aquellos actos consistentes en  arriesgar u ofrendar la vida por la comunidad, el ser amado o los ideales, entonces es frecuente que el enamorado manifieste actitudes heroicas, y sobre este particular nos da suficientes ejemplos la literatura en sus múltiples facetas.

7. El falso amor. Si el amor se expresa como una emoción virtuosa que procura la belleza o el bien, entonces aquellas manifestaciones que, a nombre del amor, dañan al ente amado pueden recibir cualquier denominación, menos amor.

8. Paradoja del amor. Dado que el amor se asimila como una manifestación emocional deseada, a nombre del amor se comenten y justifican atrocidades, tales como agresiones en contra de aquello que se supone es el objeto amado, sea la patria, la divinidad o las personas. Su supuesta manifestación constructiva se transforma en destructiva.

9. Detractores del amor. Algunos pensadores sugieren que el amor es una manifestación egoísta que procura su propio bienestar a través del ente amado. En otras palabras, el que dice amar, en realidad se ama a sí mismo y procura la conservación del objeto de “amor” por el bienestar que le genera.

10. Amor a la sabiduría. Los etimólogos definen a la filosofía como amor a la sabiduría. Así, la actitud del amante puede ser análoga a la del filósofo, en tanto que persigue un ideal, enaltece las virtudes de la sabiduría, justifica sus propósitos, combate a los detractores, se satisface con la búsqueda de conocimientos y el bienestar que produce la faena perpetua del filosofar, marcan el carácter, conducta y pensamientos del filósofo.



Nota publicada en la edición 1002


Otros temas de interés