Foto: Archivo

Recinto

29 años de historia literaria


Por Iván Serrano Jáuregui / Edición La gaceta
23 Julio 2018

El pasado 19 de julio, la Biblioteca Iberoamericana Octavio Paz (BIOP) cumplió 29 años de su apertura. Un recinto que guarda en su interior una amplia compilación de la producción intelectual de escritores e investigadores de los países de América hispánica, Brasil, España y Portugal, de las áreas de economía, política, literatura, arte e historia.

Pero también resguarda murales que están en restauración desde el 2 de julio por 10 especialistas del Centro Nacional de Conservación y Registro del Patrimonio Artístico Mueble (Cencropam), del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA).

Ellos realizan trabajos de limpieza y rescate de las obras Ideales agrarios y laboristas de la Revolución de 1910, creada por David Alfaro Siqueiros y Amado de la Cueva en 1925, y Olimpo house, de Jesús Guerrero Galván, José Parres Arias, Alfonso Michel y Francisco Sánchez Flores, que data de 1930.

Los coordinadores de los trabajos que emprende el Cencropam, Renato Robert Paperetti y Alberto González Vieyra, señalaron que la pintura de estos murales, realizados al temple, distan de ser tan resistentes como los frescos.

“La limpieza que hacemos es de forma muy cuidadosa, por lo que hemos hecho muchas pruebas para seleccionar los solventes adecuados, mismos que son muy débiles y sólo ayudan a remover la suciedad”, explicó el restaurador González Vieyra.

Dijo que aunque la reintegración del color de estas pinturas es más difícil porque debe ser muy preciso para replicarlo, el personal ya está por concluir los muros y bóvedas de una de las cuatro arquerías que conforman la nave principal de la BIOP.

Además de las arquerías, el recinto cuenta con un ábside, donde está la cúpula, y el muro oriente, en el que está plasmada la alegoría a Emiliano Zapata.

Hasta ahora, los restauradores han identificado que el color base de los bóvedas era más oscuro que el beige que está plasmado actualmente, por lo que aplicarán un color que se asemeje al original. González Vieyra indicó que éste fue cambiado durante la restauración de 1991.

Han encontrado también vestigios de un color oro original, de cuando el inmueble era un templo durante el Virreinato; esto en una zona de la primera arquería.

En el caso de la obra Olimpo house, ubicada en una sala superior anexa del lado sur de la BIOP, y que fue afectada por el incendio del 29 de diciembre de 2017, dijo que encontraron una gran cantidad de hollín que ya fue retirado por medio de aspiradoras.

“Esa fue una limpieza superficial, ahora estamos haciendo otra con algodón y agua destilada, que ha funcionado bien. Además, se están haciendo pruebas de limpieza, porque, al no estar concluido el mural, hay trazos en lápiz. Nos hemos dado cuenta de que se puede borrar el lápiz, por lo que delimitamos coordenadas mediante hilo para ayudarnos a controlar la profundidad de la limpieza”, recalcó.

Entre los desafíos de la intervención está conocer cuál fue la sustancia aglutinante que se utilizó para fijar el color. González Vieyra comentó que se hará un análisis, junto con la Universidad de Guadalajara (UdeG), para conocer qué tipo de temple es el que se utilizó en las obras.

“El temple es una técnica de pintura que necesita de una sustancia aglutinante o adhesivo de tipo animal o vegetal, como la cola o el cuajo de la leche, llamada caseína. Es necesario saber el aglutinante utilizado, para conocer cómo se debe trabajar en futuras restauraciones”, apuntó.

Recordó que la última intervención que hubo fue en 1991, que, según el archivo histórico al que tienen acceso los restauradores, en ese entonces el inmueble estaba muy dañado porque por las bóvedas se introducía el agua pluvial y la fauna nociva para el sitio. A partir de esa intervención se agregaron tensores en el muro poniente para estabilizar la estructura.

“No hemos encontrado problemas estructurales, eso es bueno. Pero encontramos grietas que se reactivaron y aparecieron algunas nuevas, aunque son mínimas”, informó.

 

Muralismo mexicano, pionero en Jalisco
Por encargo del Gobernador José Guadalupe Zuno, en 1925 se mandó llamar a los artistas Alfaro Siqueiros y Amado de la Cueva para que realizaran un complejo mural al interior de este inmueble, que representara los ideales de la Revolución mexicana.

Con colores rojos y con un fuerte simbolismo socialista, fue creada la obra Ideales agrarios y laboristas de la Revolución de 1910, que está compuesta por diez secciones: Mineros, Alfareros, Mecánicos, Discusión, Altar Mayor, Acuerdo, Electricistas, Cosechadores de caña, Cosechadores de maíz y Alegoría Zapata.

A estas figuras de obreros y máquinas que llaman al progreso de la nación y la dignificación de la clase obrera, se integran 32 figuras secundarias de menor tamaño que están distribuidas en las partes altas de los murales; entre éstas, los grupos de estrellas rojas, símbolo del comunismo.

“Aquí en la ciudad esta obra implica el inicio del muralismo. Aunque ya existían murales  de Javier Guerrero al interior del Palacio de las Vacas, éstos no tenían una intención como el de la corriente del muralismo mexicano, que recuerdan los ideales posrevolucionarios”, refirió González Vieyra.

Recordó que este fue el último trabajo de Amado de la Cueva, quien tras terminar los murales, en 1926, falleció en un accidente en motocicleta cuando viajaba junto con Roberto Reyes Pérez, quien también participó en esta obra.



Nota publicada en la edición 979


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