Foto: Cortesía

Coloquio

Un escritor impulsor de escritores


Escritor, maestro y editor de revistas donde se publicaron las obras de los escritores más importantes de Jalisco, Arturo Rivas Sáinz es una de las figuras culturales más destacadas de nuestras letras

Por Martha Eva Loera
16 Abril 2018

Arturo Rivas Sáinz está todavía presente en los recuerdos de Socorro Arce, quien fue su discípula por veinte años. En su faceta de ensayista, poeta y académicola influencia de él fue total y lo reconoce como su formador. Con motivo del 113 aniversario de su nacimiento, a celebrarse el 24 de abril, evoca con nitidez y nostalgia al que fuera, según algunos críticos, uno de los más grandes escritores jaliscienses e impulsor de talentos jóvenes a través de su revista literaria Summa.

“Él era muy generoso con su tiempo y explicaciones. Todos los lunes, a las nueve de la noche, después de salir de clases en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Guadalajara, invitaba a Luis Patiño, Rosa María Macedo y a mí a tomar café a su casa, al café Concierto o a Las sombrillas, destinos a los que nos dirigíamos muchas de las veces caminando. Mientras lo hacíamos, conversaba el maestro con nosotros”.

“Al igual que Sócrates utilizaba la mayéutica como método de enseñanza, durante el trayecto nos formulaba preguntas y cuestionaba para que nosotros adquiriéramos conocimiento. Le gustaba hablar de muchos temas: cine, literatura, creadores, asuntos históricos… En algunas ocasiones nos llevaba a apreciar películas de arte, exposiciones, obras de teatro. Este grupito del que era parte también participaba en el grupo Ateneo Summa, que reunía desde quince hasta dieciocho personas los viernes por la noche para discutir sobre literatura. Era una especie de taller en el que los participantes llevaban sus textos con copias para todos los asistentes. Se hacían lecturas de los mismos y todos externaban su opinión o criticaban lo escrito. Los trabajos con calidad eran publicados en la revista Summa”.

Explica que los participantes debían estar relacionados con la literatura. “Es decir, que ya hubieran publicado o con conocimientos sobre las letras. No es que fuera excluyente la entrada al grupo, sino que la misma dinámica de trabajo y la calidad del taller hacía decidir a cada persona si pertenecía o no”.

“El maestro pedía que los trabajos que se publicaban tuvieran calidad, originalidad y fueran innovadores”.

De acuerdo con la Enciclopedia de la Literatura en México, el primer número de la revista Summa, en todas sus épocas bajo la dirección de Rivas Sáinz, apareció en julio de 1953, en una primera época en la que se publicaron diez números hasta enero de 1957. Diez años después aparece de nuevo hasta 1970. Los escritores Bernabé Godoy y Ramón Rubín fungieron como codirectores.

Vuelve a publicarse desde enero de 1980 hasta marzo de 1983 respaldada, además, por un Consejo Editorial integrado por Socorro Arce, María Luisa Burillo, Miguel González Gómez, Amalia Guerra y Matilde Pons. Más tarde se integran Alfonso Toral Moreno y Xavier Garabito. La revista continuó desde 1985 hasta 1986, después de la muerte de Rivas Sáinz.

En esta revista, afirma Socorro Arce, le publicó trabajos a Emmanuel Carballo (1929- 20 de abril de 2014), quien llegaría a ser uno de los críticos literarios más importantes de México, además de ensayista, editor y periodista mexicano; a Artemio González García, poeta, narrador, ensayista y dramaturgo; la escritora Amalia Guerra (1916-2014), quien fuera una de las narradoras más importante de su generación en Jalisco y era asistente asidua al Ateneo Summa.

Socorro Arce recuerda que durante los años sesenta y hasta los ochenta tres grupos llegaron a destacar en la vida cultural de la facultad de Filosofía y Letras: el encabezado por el maestro Rivas, otro liderado por Adalberto Navarro Sánchez (1918-1987), quienes publicaban en la revista Et Caetera, y el que encabezaba Ernesto Flores (1930-2014), quien fuera maestro emérito de la Universidad de Guadalajara, fundador de las revistas Coátl, Esfera y La muerte. En torno a estos personajes se aglutinaban poetas, narradores y ensayistas.

“El presupuesto para las publicaciones era bastante magro, obtenido de compra de publicidad por parte de alguna librería o gracias a los apoyos de la Universidad de Guadalajara o el Gobierno del Estado. Por eso, en el caso de Summa, dejaba de editarse durante algún tiempo, para después volver a publicarse. Era todo un logro que sobrevivieran”, cuenta Socorro Arce.

Socorro Arce participará en el Segundo Coloquio Homenaje a Arturo Rivas Sáinz, que tendrá lugar el 24 de abril de 2018, en el Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (CUCSH).

La escritora dará a conocer la faceta de cuentista de Arturo Rivas, que es poco conocida.

“El cuentista se basa en la vida real, pero muchas veces la deforma para que no sea un retrato fiel. Por lo menos ese era el manejo que daba a muchos de sus cuentos el maestro. Me di cuenta del trato que daba a los personajes al leer relatos como ‘La discípula’, en el que narra una historia de amor entre una joven de la Facultad de Filosofía y Letras y un maestro. Recuerdo que cuando leí su texto, le comenté: ‘Sé de quién se trata, identifico esa historia’. Yo recordaba que algo similar había pasado, pero este autor le daba giros diferentes a la historia”.

“Rivas era poeta aún en sus cuentos. Le gustaba jugar con el lenguaje. Era su forma de sonreírle al lector y rebelarse contra la Real Academia de la Lengua Española. Él afirmaba que estaba conformada por un grupo de viejitos que no tomaban en cuenta lo que la mayoría de los hablantes decían, sino que imponían nombres a las cosas, aunque nadie los usara”.

Como escritor era muy original, agrega, “tenía, incluso, su propia ortografía, creaba palabras juntando las ya existentes, pero como era un lingüista y conocedor se daba esos lujos con mucho tino. Era, además, muy moderno en su concepción de la literatura, pese a que él tenía sesenta años cuando lo conocí y yo 17, edad en la que empecé a estudiar en la Facultad de Filosofía y Letras, en 1965”.

Durante cuatro años, Socorro Arce recibió clases por parte de Rivas Sáinz de latín, estética, así como estílistica y composición. Ella todavía tiene muy grabada la imagen del maestro.

“Arturo Rivas era un hombre alto y hermoso, originario de los Altos de Jalisco. Era llenito, de sonrisa bondadosa. Tenía los ojos que cambiaban según la luz, del gris al azul, era de conversación inteligente y muy paciente con sus alumnos. Nos explicaba lo que no entendíamos, nos recomendaba y prestaba bibliografía, y nos invita a tomar café. Él pagaba, y muchos de nosotros aceptábamos porque éramos estudiantes y teníamos poco dinero”.

El maestro Arturo Rivas Sáinz nació en Arandas, Jalisco, el 24 de abril de 1905 y falleció en Guadalajara el 5 de enero de 1985. Fue egresado de la Facultad de Leyes de la Universidad de Guadalajara, fue esteta, lingüista, filólogo, ensayista erudito y escritor. Es autor de magníficos ensayos como Concepto en la zozobra, Fenomenología de lo poético, La redondez de la creación y Palabras que se oyen. Fue, además, uno de los fundadores de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Guadalajara.

Impulsor de Juan José Arreola
Arturo Rivas Sáinz fue fundamental para los nuevos escritores de los cuarenta hasta los setenta, ya que las revistas por él publicadas les sirvieron de plataforma, dice la maestra Sara Velasco, especialista en literatura Jalisciense, quien participará dentro del Segundo Coloquio en Homenaje a Arturo Rivas Sáinz con la ponencia “Las revistas de la primera mitad del siglo XX”.

Menciona que Summa es una de sus más importantes, pero no la única. Editó también Eos durante los años cuarenta y parte de los cincuenta, una de las primeras publicaciones desde las cuales Juan José Arreola se dio a conocer como escritor.

El Segundo Coloquio en Homenaje a Arturo Rivas Sáinz es apoyado por el Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (CUCSH), a través de la División de Estudios Históricos y Humanos, además de otras instituciones como el Consejo para la Cultura y las Artes (CECA).

El Segundo Coloquio en Homenaje a Arturo Rivas incluye conferencias, mesas redondas y presentación del libro El estilo de Arturo Rivas (Edición crítica. Tomo 1, por el becario Carlos Axel Flores Valdovinos y publicado por el Consejo Estatal para la Cultura y las Artes, además se presentará el Proyecto Café Filosófico “Arturo Rivas Sáinz”), que tiene como propósito difundir la vida y obra de este autor, además de promover la investigación crítica en torno a la historia jalisciense de la literatura.

Martha Rivas Soto participará con la ponencia “Arturo Rivas Sáinz como padre” y el maestro Pedro Valderrama Villanueva, con la ponencia “Las revistas de las segunda mitad del siglo XX”.



Nota publicada en la edición 965


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