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Universidad

Aprovechar lo que el cielo nos da


Especialistas de distintos países se reunieron en el CUAAD para compartir proyectos para la captación de agua de lluvia y la solución de problemas hídricos de las ciudades

Por Iván Serrano Jáuregui
13 Noviembre 2017

Visiones y proyectos de otros países para el aprovechamiento del agua pluvial, reunió a especialistas en el Centro Universitario de Arte, Arquitectura y Diseño (CUAAD), durante el Primer Congreso Nacional de Sistemas de Captación de Agua de Lluvia, realizado del 8 al 11 de noviembre.

En el mundo, 663 millones de personas no tienen acceso al agua, por lo que resulta ilógico que en ciudades como las de México, Guadalajara y Monterrey sucedan inundaciones en las que el agua se va al drenaje de forma contaminada, en lugar de aprovecharla, advirtieron especialistas en el tema.

“En la antigüedad, romanos, aztecas y mayas realizaban prácticas de aprovechamiento del agua de lluvia; ahora se aprecia como algo nuevo, pero no lo es, sólo es aplicar el sentido común de aprovechar lo que el cielo nos da de forma gratuita”, dijo José Arturo Gleason Espíndola, profesor-investigador del Departamento de Técnicas de la Construcción del CUAAD.

Tras su presentación, varios ponentes de distintos países dieron testimonio de los trabajos que realizan en esta materia.

 

Una forma de atrapar la lluvia
Conseguir agua potable en Bangladesh no es cosa sencilla, ya que si el agua no está salada entonces está envenenada, pues se tienen identificados un millón 400 mil pozos con presencia de arsénico.

Esa fue la situación que llevó a Makoto Murase, alias “Doctor Sky Water”, a emprender un proyecto para almacenar el agua que cae del cielo. El especialista de origen japonés, pionero en el reciclaje de agua urbana, presentó en este congreso un proyecto que beneficia a comunidades que no tienen fácil acceso al líquido.

Esta innovación consiste en una serie de contenedores al interior de los patios de las casas, capaces de almacenar 4 mil 400 litros de agua de lluvia.

“Hice un tanque que contiene el agua que usa una familia de 10 personas en un año. El diámetro es de 1.80 metros y está forrado de ladrillo de barro. Bangladesh tiene muchísima lluvia, más de 2 mil milímetros de agua anuales. Los cielos de ese lugar son muy limpios, por lo que los habitantes pueden tomar agua pura”, expuso Murase.

Amamizu es el nombre del proyecto, con el que ha llegado a miles de hogares y centros de salud en Bangladesh, evitando el desplazamiento de más de dos kilómetros para conseguir agua que no estaba del todo limpia y reduciendo las enfermedades.

Añadió que los sistemas de abastecimiento de agua deben de ser descentralizados y a pequeña escala. “Espero que pueda transformar a otros países, como los de Latinoamérica”.

 

Rehabilitar el ciclo hídrico
Además de aprovechar las lluvias, se debe restablecer el ciclo natural del agua, es decir, permitir que filtre y permee en el subsuelo para no agotar el líquido que se extrae.

El vicepresidente del American Rainwater Catchment Systems Association, (ARCSA) Billy Kniffen, presentó algunas alternativas urbanísticas y arquitectónicas para facilitar la infiltración, una de éstas son los jardines de agua, que consisten en una depresión o desnivel en un área verde, donde se recolecta lentamente el agua de lluvia.

“Actualmente en la ciudad de Kansas se han creado 10 mil jardines de este tipo”, refirió, los cuales absorben el agua antes de que se encharque y sea un entorno propicio para los mosquitos.

Este tipo de desarrollos de bajo impacto contrarresta la tendencia de tapar las cuencas como consecuencia de la expansión de las poblaciones. Explicó que es menos costoso ayudar a que el agua se aloje debajo de la tierra que invertir en infraestructura para contrarrestar los encharcamientos. “Entre más concreto tengamos tendremos más inundaciones”.

Otra opción, dijo el especialista estadounidense, es que los camellones tengan depresiones en forma de canales para que el agua se infiltre.

Y finalizó: “Debemos empezar a atender en donde llueva, en el principio de la cuenca, donde hay manantiales, ríos y lagos”.

 

Cosecha de agua de lluvia

El especialista holandés Han Heijnen, representante de la Asociación Internacional de Sistemas de Captación de Agua de Lluvia, hizo especial hincapié en la cosecha de agua de lluvia, puesto que 50 por ciento del agua que cae por precipitación se pierde debido a que se cierran las infiltraciones al subsuelo.

Durante su participación dio a conocer que hoy más que nunca es necesario recabar agua de lluvia, pues es costoso bombear el agua que está en zonas bajas, predomina el agua con sal o con alto contenido de hierro y se necesitan evitar catástrofes como las inundaciones.

Ejemplificó que en Australia 9 por ciento de la población ya está bebiendo agua de la lluvia.

“Ante la crisis de abastecimiento de agua, es necesaria la implementación de proyectos. Es importante tener una actitud y un pensamiento innovador para conservar el agua. Toda la captación de agua es por medio del ciclo hidrológico, lo que significa que tenemos que saber manejarlo”.

Una de las propuestas que se comienzan a trabajar en el mundo es la creación de ciudades esponjas, que buscan que 70 por ciento de agua de lluvia sea absorbida por la urbe.

“Singapur ahora recolecta toda su agua de lluvia de techos y la almacena en dos grandes estanques. Es un poco difícil implementar estos proyectos porque necesitas dinero y voluntad política”, dijo a los presentes con la finalidad de que nuevos emprendedores generen ideas sobre la captación del líquido en sus respectivas comunidades.



Nota publicada en la edición 948


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