Foto: Gustavo Alfonzo

Ciénega

Un canto a la luna de Chapala


Los grupos Cantoamérica y el de danza contemporánea del SEMS se unen para realizar una presentación única que combina ritmos latinoamericanos con baile contemporáneo

Por Iván Serrano Jáuregui
16 Octubre 2017

Iván Serrano JÁuregui

El resplandor de la Luna que se refleja en el lago de Chapala es la inspiración de un espectáculo que combinará los talentos de dos grupos integrados por bachilleres de la Universidad de Guadalajara (UdeG): la selección de danza de la Preparatoria Regional de Chapala y el grupo musical Cantoamérica, de la Preparatoria 10.

Se trata de Espejo de Luna, una representación escénica que exhibirá canciones y melodías de distintas regiones de América Latina, acompañadas por movimientos corporales propios de la danza contemporánea en torno del imaginario artístico y ambiente festivo del Lago de Chapala.

“Es un espectáculo único”, afirma el director de Cantoamérica y responsable de Vinculación y Difusión Cultural de la Preparatoria 10, Eduardo Buendía Flores.

“Tenemos muchas canciones que hablan de la Luna. Desde una canción de cuna maya llamada ‘Konex, konex’, hasta una música argentina denominada ‘Luna llena’. Incluso una cumbia colombiana de origen negro: ‘El pescador’. La Luna ha acompañado a Cantoamérica y, ahora, con la vinculación que hacemos con el grupo de danza de la Preparatoria Regional de Chapala, qué mejor que rendir un homenaje y usar los recursos para cantarle y conjuntarlo con movimientos corporales”.

Los sonidos de caracoles y palos de lluvia estarán acompañados de los movimientos de jóvenes que a diario viven el lago. El encargado del grupo de danza de la Preparatoria Regional de Chapala, Víctor Saúl Arce Castro, añade que la idea es describir los contextos culturales del lago con un baile acorde a los cuerpos de los jóvenes bailarines.

“Tras la selección de las piezas, que evocan el folclor, se realizó una línea dramática que tiene que ver con el lago. Recreamos cómo vivían los chapalenses en el ambiente festivo. No hay una línea como tal, pues la coreografía es un divertimento, aunque no caemos en la exploración dancística”, refiere Arce Castro.

Serán 15 músicos y 12 bailarines quienes darán vida a Espejo de Luna. “Víctor Arce tuvo a bien acercarse conmigo, porque conoce el trabajo de Cantoamérica, y con su carácter innovador tiene la idea de fusionar la música latinoamericana y hacer coreografía con sus jóvenes de prepa. El proyecto ya se está aterrizando y creo que estamos en buen momento”, comenta Buendía Flores.

Arce Castro señala que Espejo de Luna es un proyecto ambicioso que no pretende limitarse a pocas presentaciones, sino a tener un alcance amplio. Por lo pronto están gestionando fechas para diciembre y el próximo año. Algunos de los lugares tentativos son la antigua presidencia municipal de Chapala, y, en Guadalajara, en planteles educativos y espacios culturales de la UdeG.

Buendía Flores asegura que la vinculación entre ambos grupos artísticos es pertinente, no sólo por la satisfacción personal de dar vida a una presentación que combina dos disciplinas, sino también porque se desarrolla una capacidad de adaptación de los formatos entre los jóvenes y los directores.

“Generamos los frutos de nuestro trabajo. Nos sentimos con la capacidad de hacer presentaciones de un alto nivel. Creo que este proyecto va a sorprender. Lo siento maduro, de calidad y tendrá buena respuesta”.

Talentos resonantes

Cantoamérica ha sido un semillero de talentos desde hace 24 años. Durante tres años seguidos ha ganado el primer lugar en la Selección de Talentos del Sistema de Educación Media Superior (SEMS), de la UdeG,

“Desde que iniciamos tuvimos el objetivo de tocar lo que no suena en la radio, lo que los jóvenes tienen difícil acceso para escuchar. Tocamos música de América Latina: de México, Venezuela, Colombia, Cuba, Brasil, etcétera”, comparte Buendía Flores.

Para esto se valen de distintos tipos de instrumentos, que van desde los prehispánicos, como caracoles, sonajas, teponaztli; los de origen europeo, como el charango, el cuatro venezolano, el tresillo cubano, la jarana jarocha e incluso los africanos, como las congas y los cajones peruanos, así como instrumentos básicos: guitarra, bajo y sintetizador.

En el caso del grupo de danza contemporánea de la Preparatoria Regional de Chapala, este aprendizaje ha sido impartido como una asignación TAE por parte de Arce Castro desde hace dos años.

“Es un proyecto extracurricular que estamos ensayando los sábados. La mayor experiencia es que los jóvenes se llevan esto de por vida”, asegura su director, quien recuerda que pese al extrañamiento que hubo con respecto a la disciplina, los jóvenes han destacado por generar desenvolvimientos corporales ejemplares.

Andrea García Estrada forma parte de Cantoamérica y ya es egresada de la Preparatoria 10. Ella se integró porque, como sabe cantar, una amiga le recomendó entrar a la agrupación.

“Se me hacía difícil cantar en otras lenguas, como la maya, pero con la práctica se fue haciendo más fácil. Desgraciadamente no se conoce tanto esa música, por no ser tan moderna como el reggaetón o la banda”.

Andrea comenta que participar en Cantoamérica le dio una seguridad que no tenía, ya que antes era tímida y más retraída. Esa misma situación le ocurrió a Melissa Medrano Barajas, quien desde hace dos años es parte del grupo de danza de la Preparatoria Regional de Chapala.

“Antes era difícil. Hasta ahora me ha gustado mucho. Sí siento un cambio: más autoestima. Quisiera estudiar una carrera y seguir en la danza contemporánea”.

Ambos grupos cada semestre integran a nuevos jóvenes que gustan de las respectivas disciplinas y tienen el talento.

Los directores esperan que la gestión de estos proyectos escénicos, nacidos desde las preparatorias, motiven a los profesionales e instancias a seguir apoyando el desarrollo artístico.



Nota publicada en la edición 944


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