Foto: Mariana Hernández León

Sociedad

Ver más allá de la discapacidad


La Coordinación de Bibliotecas de la UdeG, dentro del Programa Universidad Incluyente, capacitó a lectores-intérpretes que puedan acompañar a estudiantes con discapacidad visual que realizan exámenes de titulación y admisión

Por Iván Serrano Jáuregui
24 Julio 2017

“Puedes traer a uno de tus familiares para que te apoye”, fue lo que el personal del Centro Nacional de Evaluación para la Educación Superior (Ceneval), le sugirió a Froylán Díaz Rojas para presentar el Examen General para el Egreso de la Licenciatura en Recursos Humanos, una prueba estandarizadas que fue creada desde la lógica de alguien que ve y que por consecuencia pone en desventaja a personas, como él, que tiene una discapacidad visual.

Ante esta situación, este egresado del Centro Universitario de Ciencias Económico Administrativos (CUCEA) acudió con autoridades del plantel y del Programa Universidad Incluyente para que un lector profesional lo apoyara durante su prueba.

Así fue como uno de los ocho bibliotecarios de la Red Universitaria que fueron capacitados para tal función por parte de la Coordinación de Bibliotecas de la Universidad de Guadalajara (UdeG), lo acompañó para que lo orientara en la conceptualización de las preguntas.

Detrás de esta capacitación estuvo el maestro Jesús Calvillo Reynoso, del Área de Servicios Bibliotecarios para la Discapacidad Visual de esta coordinación, quien impulsó el entrenamiento de personas que supieran leer bien y tuvieran los suficientes conocimientos en matemáticas e inglés para reinterpretar conceptos que se presentan en distintas pruebas académicas estandarizadas.

Por medio de un curso de 25 horas fueron entrenados los bibliotecarios para que pudieran leer y explicar las distintas secciones de exámenes, como el de admisión a la Universidad o el College Board, con lo que se hace más equitativo el ingreso a la educación superior de los aspirantes con discapacidad visual.

“El College Board presenta preguntas muy visuales, como en el apartado de matemáticas donde hay que atender una gráfica, ecuación o figura geométrica, que si la persona lectora no domina puede durar hasta 10 minutos en explicar”, asegura Calvillo Reynoso.

Ajustes razonables vs falta de inclusión
Calvillo Reynoso asegura que al acercarse con la gente del College Board en Latinoamérica, tuvo conocimiento de que sí existe una versión en braille de la prueba, pero sólo en inglés. Y que hasta ahora el ajuste razonable que se permite para que las personas ciegas puedan ser examinados es que una persona lectora sea la que apoye.

Sin embargo, asegura, que aunque estas instituciones tengan la disposición de crear exámenes en braille, la función del lector intérprete seguirá siendo necesaria, ya que hay muchos casos de personas que no nacieron con la discapacidad sino que la adquirieron durante su vida, motivo por el que no todos saben escribir y leer en este método.

“No sólo se piensa que los lectores apoyen durante el College Board, sino también en otras pruebas estandarizadas como el Ceneval, TOEFL, EXANI, entre otras que tienen una construcción muy visual”.

Hasta ahora sólo tres personas solicitaron el apoyo del lector para la aplicación del College Board correspondiente al ciclo escolar 2017 B, y otra para la aplicación del Ceneval, que fue el caso de Froylán.

Aprender a ayudar
La lectora en el Ceneval para Froylán fue Melba Selene Domínguez Arias, quien es bibliotecaria en la Preparatoria 15.

“En muchos de los ejercicios nos vendaban los ojos. Nos dimos cuenta de lo complicado que era escribir para una persona que no ve. Eso para mí fue muy significativo, la empatía que se logró crear”, comparte Melba, quien asegura que su labor se debe limitar a leer y explicar, y que no puede influir en las respuestas ni ser tendenciosa al leer.

Algunas de las acciones que realizan los lectores para conceptualizar imágenes visuales es pedirle al aplicador que preste su mano para que en ésta se tracen líneas por medio del tacto. Otras opciones son la utilización de plastilina para crear figuras geométricas o la utilización de limpiapipas con las que se pueden crear formas tridimensionales.

El día de mayo en que realizó la prueba, fue para Froylán largo y arduo, ya que entre las adecuaciones razonables también se incluyó la extensión del tiempo; y, además, en todo momento hubo un representante del Ceneval que se encargó de supervisar la aplicación.

Hace algunos días le informaron el resultado: una calificación satisfactoria.

Como para él, estudiantes egresados de cualquier centro metropolitano o regional que pretenden realizar el examen Ceneval, así como personas aspirantes a ingresar a estudiar bachillerato o alguna licenciatura que tengan algún tipo de discapacidad visual, pueden contactarse con el Programa de Universidad Incluyente para que se realicen los ajustes razonables a las pruebas, que consiste en el acompañamiento de un lector y una extensión de horario, según cada caso.



Nota publicada en la edición 934


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