Foto: Gustavo Alfonzo

Universidad

La lucha de Jorge Luis


El joven de 19 años fue el mejor promedio de la Preparatoria 7, pese a que en su vida ha sufrido ya siete intervenciones para extirparle un cáncer desconocido, que le detectaron cuando niño. Ahora, con el apoyo de la UdeG, volverá a luchar

Por Julio Ríos
12 Junio 2017

La  historia de Jorge Luis Zepeda Rocha es un ejemplo que inspira. Cuando iba a cumplir nueve años de edad, en 2007, le detectaron un tipo de cáncer no conocido hasta ahora, el cual ni siquiera tiene aún nombre científico. Luego de siete cirugías y de pasar su infancia en silla de ruedas, este joven de 19 años obtuvo el mejor promedio de la Preparatoria 7 de la Universidad de Guadalajara (UdeG).

A lo largo de este tiempo le han dado varios diagnósticos. Primero señalaron que era sarcoma, cuanto tenía ocho años de edad. Luego se habló de un hemangioma mixto y de un quiste óseo aneurismático. En sus operaciones, por lo extraño de esta situación, acuden investigadores y cámaras de la prensa.

No se ha podido determinar qué es lo que tiene, pero en su historia de vida, Zepeda Rocha, gracias al apoyo de sus padres y hermanas, ha logrado superar todos los obstáculos.

Recuerda que cuando era niño, al detectar sus padres que caminaba renco, lo llevaron con los médicos. Le mandaron a hacer una biopsia para descubrir lo que se desarrollaba en su cuerpo. Encontraron células no identificadas, y a su vez, un tumor benigno, que luego actuó de forma agresiva.

La primaria y la secundaria las cursó en silla de ruedas. En 2013 realizó examen para entrar a la Preparatoria 7.  Trece días antes de ingresar tuvo una recaída y el tumor pasó de 54 centímetros a hasta 74 centímetros cúbicos de espesor. Fue cuando le hicieron su séptima cirugía

“Siempre que me operaban duraba cuatro meses en cama y me colocaban yeso que va desde el pecho hasta los tobillos. Necesito el soporte de mis padres y hermanas, y mi familia me ayuda. Entonces iba a perder mi lugar”, relata en entrevista.

Sin embargo, luego de que su padre platicó con la directora del plantel, Arcelia López Miranda, con sensibilidad humana le aprobaron una licencia de un semestre y a partir de esa fecha se concentró en sus estudios. El resultado fue obtener el mejor promedio de su generación: 98.13.

Hace unas semanas participó en la ceremonia de reconocimiento a estudiantes sobresalientes, y este 7 de junio fue recibido por el Rector General de la UdeG, Itzcóatl Tonatiuh Bravo Padilla.

“Por eso quise venir a agradecerle al señor Rector. Por este reconocimiento y por todas las situaciones que me antecedieron, y que fueron clave para permanecer en la escuela. Vine a darle mi opinión de la preparatoria, del equipo de trabajo y él me ofreció apoyo”.

Realizó trámites para la carrera de Médico, cirujano y partero, en el Centro Universitario de Ciencias de la Salud. Sin embargo, el destino quiso que deba continuar con su lucha.

“Lamentablemente el mes antepasado, en marzo, me lo volvieron a detectar. Ya llevaba dos años y medio limpio, después de siete cirugías. Ahora voy a volver a luchar”.

Acerca de la reunión con el Rector General, dijo que “el maestro Tonatiuh me ofreció apoyo para ver con distintos médicos del Hospital Civil este problema. Me dijo que haríamos una gestión y pedir segunda y tercera opinión y no cerrarnos a una sola posibilidad. Las palabras del Rector me reconfortan”.

Jorge Luis Zepeda Torres, padre de Luis, a quien llama cariñosamente “mi pollo”, recuerda que “él me preguntaba si había que ser una mala persona para poder seguir creciendo. Hoy se da cuenta que somos más los buenos que los malos. Con la puerta que nos abren de ver más diagnósticos con especialistas médicos, me voy contento. He derramado aquí varias lágrimas. Me voy feliz porque mi hijo se va motivado para seguir en esta competencia personal que él lleva”.



Nota publicada en la edición 928