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Medio ambiente

Incendio una cuestión social


Además de que la mayoría de los incendios son provocados, voluntaria o involuntariamente, falta más participación de la sociedad en la prevención, combate y reparación del daño

Por Karina Alatorre
15 Mayo 2017

A pesar de que año con año se anuncian múltiples medidas para la prevención de incendios durante el periodo de estiaje en Jalisco, en los últimos 30 días autoridades han reportado casi 8 mil hectáreas de superficie afectada, solamente en cuatro de los incendios más importantes: Volcán de Tequila, Sierra de Manantlán, Sierra del Águila y Bosque La Primavera.

Sin embargo, la cifra podría ser mayor si se considera que la Secretaría de Medio Ambiente y Desarrollo Territorial de Jalisco  (Semadet) , reportó durante la primera semana de mayo 14 incendios simultáneos en distintas regiones del estado.

“La mayoría de incendios son provocados, voluntaria o involuntariamente, por esta razón los bosques que se encuentran cercanos a ciudades o al uso antropogénico, cerca del hombre, irremediablemente están destinados a tener estos problemas”, comentó Miguel Enrique Magaña Virgen, jefe del Departamento de Ciencias Ambientales del Centro Universitario de Ciencias Biológico y Agropecuarias (CUCBA).

Sobre el caso particular de La Primavera, donde se reportaron cerca de 800 hectáreas dañadas, el académico señaló que las acciones para evitar incendios se ven atenuadas por la presión urbanística que se ejerce sobre esta área natural protegida.

“La Primavera está asfixiado por un crecimiento anárquico y especulativo del sector urbano, esto hace que las medidas que se aplican cada vez resultan menos eficaces, porque la presión sobre el bosque es mayor”, refirió.

Para Magaña Virgen, una medida que podría ayudar a mitigar esta problemática, es que se establezca un sistema de prevención en el que participen los habitantes de los fraccionamientos que se localizan alrededor del bosque.

“Debe de haber una gestión permanente con todas las personas para que se conviertan en vigilantes activos, como apoyo a las autoridades. Sí se puede apoyar de alguna manera, y más quienes están en ese cinturón de estrangulamiento urbano, que están haciendo al bosque de La Primavera”.

No obstante, explicó que ante la problemática de los incendios la participación social debe abarcar a todos los habitantes de la Zona Metropolitana de Guadalajara (ZMG).

El investigador agregó que percibe una participación social menor, a pesar del auge de las redes sociales.

“Lo que hay es una mayor comunicación vía internet, todo el mundo se entera por fotos de que se está quemando el bosque, pero la participación social no es tan grande como quisiéramos”.

Aunque las autoridades han estado informando sobre los trabajos en el combate de incendios, el profesor del CUCBA refirió que es importante que se comunique también a la población sobre las acciones de reparación de daño que se implementarán, y de esta manera las personas sepan en qué pueden ayudar.

“Se requiere zonificar los daños, cuantificar la densidad y comunicar las medidas de restauración, recuperación y mitigación. Ya deberíamos saberlo, para ver cómo participamos en este asunto todos los ciudadanos”.

Difícil acceso, la limitante
El combate del incendio en la Sierra de Manantlán, que se originó en el municipio de Tuxcacuesco y que afectó cerca de 2 mil hectáreas, tomó más de diez días para que pudiera ser controlado, debido principalmente al difícil acceso que presentan estos territorios boscosos.

“Son zonas inaccesibles y no se quiere poner en riesgo a los brigadistas, eso hace que se prolongue más el proceso de liquidación del incendio. Se trabaja de manera limitada por la geografía del lugar”, señaló Rubén Ramírez Villeda, jefe de la Estación Científica Las Joyas, ubicada en la reserva.

En el caso específico de Manantlán, el investigador señaló que otro factor que empeoró la situación fue el aumento de material combustible disponible, que quedó desde el paso del huracán “ Patricia”, en 2015.

“En lugares donde normalmente se podría hacer un mejor control, el tiempo se duplica o triplica por la disponibilidad de combustible, son arboles completos que fueron derribados por este ciclón”.

Ramírez Villeda informó que las zonas afectadas en la reserva son principalmente bosques de pino y encino.

El investigador del Centro Universitario de la Costa Sur (CUCSur) subrayó que el fenómeno de los incendios ha sido un tema de estudio por especialistas de la estación científica, y que uno de los enfoques, es el fuego como parte de la dinámica de los bosques.

“Hay especies que requieren del fuego, han estado históricamente satanizados, porque en algunos casos es demasiado frecuente y no es parte del régimen natural”.

Detalló que los incendios ayudan a controlar la cantidad de combustible, y evitar así incendios de grandes magnitudes.

“Tampoco significa que empecemos a quemar por quemar, ni que dejemos que un incendio se salga de control”.

El académico señaló que la participación de la sociedad es fundamental en el tema de combate de incendios, por lo que en Manantlán se ha involucrado a las comunidades en esta tarea.    

Abrir caminos
El profesor del CUCBA, Miguel Magaña Virgen, señaló que para evitar que los incendios se propaguen debido al difícil acceso que caracteriza a las áreas naturales protegidas, en algunas partes del mundo se ha optado por implementar un sistema de comunicación interno, es decir, crear caminos que sirvan de acceso en casos de incendios. 

A decir del investigador, esta medida podría aplicarse en el Bosque La Primavera.

“En ocasiones hay que esperar a que el incendio llegue para poder controlarlo, porque no hay forma de llegar, ahí es donde me parece que se tiene que considerar con mucha seriedad el sistema de comunicación dentro del bosque”.

Precisó que esta idea podría causar temor, debido al posible mal uso que pueda hacerse de estos caminos, pero que será deber de las autoridades que no sea así.

“Los mismos caminos pueden ser cortafuegos. Esto ya ocurre en muchas áreas naturales del mundo. No implica urbanización, ni cambio de uso de suelo, es una acción preventiva”.

Agregó que de esta manera se aminora además el riesgo al que se expone a los brigadistas.



Nota publicada en la edición 924


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