Foto: Abraham Aréchiga

Medio ambiente

Un foco de infecciones


El derrame de lixiviados, la liberación de gases y la presencia de roedores hacen de la planta de transferencia de basura de Los Belenes una fuente de enfermedades y polución. Investigadora propone un modelo para un mejor manejo de los residuos

Por Martha Eva Loera
23 Enero 2016

El inadecuado manejo de la basura por parte de la población y de la planta de transferencia Los Belenes, ubicada en Zapopan, genera la presencia de cucarachas y ratas en los alrededores, por lo que ya es un foco de contaminación que afecta directamente a las casas habitación vecinas y empresas alimenticias ubicadas en esta zona. Incuso los malos olores suelen llegar a planteles educativos cercanos, como el Centro Universitario de Ciencias Económico Administrativas (CUCEA) y la Preparatoria 10.

Así lo dio a conocer la maestra en políticas públicas del CUCEA, Meztli Quintana Meza, quien explicó que dicha conclusión es parte de los resultados de un estudio que incluyó en el capítulo “Modelos de gestión ambiental para residuos sólidos. Caso planta de transferencia Los Belenes, Zapopan, Jalisco”, publicado en el libro Análisis de políticas públicas regionales. Acercamientos y aportaciones, editado por el CUCEA. La investigación fue realizada en el periodo 2013- 2015, y es vigente en la actualidad.

Quintana Meza, quien visitó en varias ocasiones dicha planta, dijo que requiere ya de infraestructura apropiadas y de personal más capacitado que reditúe en una mayor eficiencia en el tratamiento que se le da a los desperdicios.

La especialista explicó que la función de la planta de transferencia es reunir la basura que se recolecta en Zapopan para depositarla en camiones más grandes y trasladarla al relleno sanitario Picachos.

El manejo poco eficiente de la basura ocasiona que durante la temporada de verano los vecinos suelan ver roedores que entran y salen de la planta; además, los malos olores son más intensos, y en temporada de lluvias es común que los líquidos lixiviados —los jugos de la basura— se desborden contaminando el agua que corre por las calles. Además, los desechos al descomponerse generan gases contaminantes. Estas condiciones en conjunto pueden generar en las personas infecciones gastrointestinales, respiratorias y en la piel, como dermatitis.

Detalló que el mal manejo que se da a la basura empieza en los hogares. Muchas personas no son conscientes de la importancia de separar los residuos orgánicos y los inorgánicos, y quienes lo hacen se quejan de que el personal que recoge la basura suele revolverlos otra vez en los camiones recolectores, por lo que llegan mezclados.

Por ello la académica propone que la planta de transferencia cuente con un área adecuada de descarga y carga de residuos, ya que los camiones suelen vaciar la basura al suelo, y los pepenadores seleccionan lo más rápido posible los residuos no degradables que les sirven durante el tiempo en el que un traxcavo la va trasladando a un camión de gran tonelaje.

“Lo adecuado es que los camiones recolectores lleguen a una plataforma desde la cual vacíen los residuos orgánicos sobre una compresora que aprisione y reduzca los desperdicios, que después caerán en los camiones de gran tonelaje, lo que evitaría el escurrimiento de lixiviados y su contacto con el suelo”, dijo.

Agregó que la basura degradable debe de trasladarse inmediatamente a Picachos para evitar derrame de lixiviados y no demorar tres o cuatro días como suele suceder.

Destacó que además de las comprensoras, en la planta de transferencia tendría que haber bandas especiales por las que circule la basura inorgánica, de modo que los pepenadores puedan, con mayor facilidad, seleccionar los residuos que pueden venderse y ser reutilizados. Los restos que no sirven deben ser comprimidos y trasladados al relleno sanitario.

Además, debe ser reforzada la capacitación del personal que trabaja en la planta de transferencia, hacerlo consciente sobre la importancia del adecuado manejo de la basura. “Los trabajadores deben estar convencidos de la importancia de usar, por ejemplo, los trajes y herramientas adecuadas”.

La especialista se pronunció por un esquema en el que el municipio sea intermediario entre los pepenadores y las empresas que compran basura para reciclarla y elaborar más productos. Ambas partes saldrían ganando, porque estos pepenadores serían incluidos en la nómina, lo que les daría derecho a sueldo, prestaciones como seguro social y un mejor nivel de vida; por su parte, el municipio obtendría recursos que le permitirían mejorar la infraestructura de la planta de transferencia y abrir otra con la cual reducir los recorridos de los camiones recolectores.



Nota publicada en la edición 910


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