Foto: Sergio Guzmán

Primer Plano

Energía limpia desde la Universidad


Con la instalación de un huerto fotovoltáico en Colotlán, la UdeG incidirá en el cuidado del medio ambiente y la disminución de su huella de carbono, como parte del Programa Universitario Integral de Transición Energética

Por Mariana González
14 Noviembre 2016

En la zona Norte, la más árida de Jalisco, 31 mil paneles captarán la luz del sol para transformarla en energía que dote de electricidad al menos a diez municipios de esa región.

La planta de energía, cuya primera fase dio inicio el pasado jueves, forma parte de las acciones empredidas por esta Casa de Estudio mediante el Programa Universitario Integral de Transición Energética (PUITE) que busca incidir en el mejoramiento de la calidad del medio ambiente y en la disminución de las emisiones de dióxido de carbono.

Con esta planta, conocida también como huerto fotovoltáico, se busca aprovechar las largas horas de sol en esta región para generar hasta 9.6 megawatts de energía eléctrica al año, lo que equivale a 36 por ciento del consumo anual de electricidad en toda la Red Universitaria en la entidad, incluidos los Hospitales Civiles y las empresas universitarias.

Esto permitirá reducir la huella de carbono que la comunidad universitaria deja al utilizar la energía eléctrica para sus actividades sustantivas. Es decir, disminuirá la emisión de dióxido de carbono que produce el calentamiento global y deriva en el cambio climático.

Al generar energía renovable y amigable para el medio ambiente, la Universidad podrá contribuir a dotar de este servicio a la sociedad, explica el coordinador del PUITE, Missael Robles Robles.

“La energía que se produce aquí vendrá a beneficiar una región que se ha caracterizado por déficit energético. Venimos a aportar una importante cantidad de energía para que no haya un desabasto, pero el tema de la tarifa no depende de la universidad sino de las instancias federales. Los 9.6 megawatts son suficientes para alimentar poblaciones enteras”, expresa.

Una vez que los paneles solares fueron “sembrados” (o colocados en el huerto ubicado en Colotlán), se interconectarán a la red nacional de la Comisión Federal de Electricidad para alimentar y ayudar en la de distribución y trasmisión de energía.

A partir de la conexión de la planta, la UdeG se integra a mercado Spot que genera un sistema de cargo y abono, es decir que la universidad genera energía para dotar a otras zonas, cuyo precio se descuenta del monto total de lo que la institución consume en electricidad cada mes.

“La energía es como un flujo de agua: una se queda aquí y además se alimenta un sistema. Lo que se genera se contabilizará quizás para los centros universitarios u otras dependencias, sin importar donde esté la ubicación geográfica, pues lo que se hace es alimentar energía al sistema, la cual se mueve por toda la red”, dice.

Esto es posible a partir de la reforma energética que permite a particulares generar energía.

La de Colotlán es la primera de tres plantas que la UdeG colocará en el estado. Las otros dos estarán en La Barca y Zapotlanejo. Robles Robles adelanta que están en el proceso de hacer investigaciones para verificar la viabilidad de estas plantas y encontrar el mejor lugar de captación de luz solar.

Para tener los huertos restantes es necesario hacer estudios relativos a las de condiciones de irradiación solar y de captación de energía, luego hará falta hacer un estudio de impacto al sistema, en colaboración con instancias federales. Una vez que éstas lo aprueban es necesario realizar proyecciones de impacto social y ambiental, así como mediciones y otros trámites.

El huerto fotovoltáico no sólo servirá para la generación de energía, sino como un “laboratorio viviente” en el que los académicos y estudiantes de la UdeG puedan realizar investigaciones y prácticas en campo que fortalezcan sus conocimientos académicos, pues hasta ahora en México hay un déficit de capital humano especializado en esta materia.

“Es un proyecto tangible de generación de fuentes renovables en sitio que puede servir los mismo a los alumnos de los centros universitarios para que conozcan cómo funcionan, qué son los sistemas de interconexión, o a los abogados de la red para que entiendan el marco jurídico mediante lo práctico. Es decir, se convierte en un área de extensión de la universidad”, concluyó.



Nota publicada en la edición 903


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