Foto: Abraham Aréchiga

Entrevista

Hermilo López-Bassols


La tradición diplomática mexicana

Por Julio Ríos
19 Septiembre 2016

La reunión entre el presidente de México, Enrique Peña Nieto, y el candidato republicano Donald Trump, fue un error, ya que no fueron respetados algunos compromisos básicos de la diplomacia, consideró el embajador Hermilo López-Bassols.

Si hay alguien con autoridad para hablar de diplomacia en México, es precisamente López Bassols. Artífice de las negociaciones de paz en El Salvador, que culminaron en el “Acuerdo de Chapultepec”, también se ha desempeñado como consejero jurídico de la misión permanente de México en la ONU, ministro en la embajada de Francia y primer embajador residente en Irlanda.

Egresado de la Universidad de Guadalajara, con estudios de posgrado en The University College, Londres, López-Bassols estuvo en Guadalajara para impartir un curso de tres días a 60 académicos del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (CUCSH), sobre los organismos multilaterales en el siglo XXI.

¿Cuál es el papel que desempeña México en el concierto internacional?
No ocupamos el liderazgo que señalan, pero tampoco somos inactivos. Creo que estamos en un término medio. Es decir, no somos una potencia global, ni remotamente. Difícilmente somos una potencia regional. Pero nuestra vieja tradición de la diplomacia y algunos de los temas en los que México ha trabajado intensamente nos dan facilidad y habilidad para ir resolviendo algunos de los problemas más graves del mundo o por lo menos ir encontrando soluciones. Un ejemplo muy preciso: cambio climático. México se ha abocado a la búsqueda de una solución a este problema de la humanidad. Tuvimos la reunión de Cancún, la de París, se tuvo una reunión regional en Guadalajara hace un par de semanas. El hecho de que China y Estados Unidos hayan ratificado el protocolo de Kioto nos hace pensar que estamos avanzando en buena dirección. Entonces la labor de México si no es de punta, evidentemente sí es de una diplomacia austera, inteligente, hábil y experimentada, ayudando a la solución de grandes conflictos. Fundamentalmente son problemas del desarrollo, de derechos humanos, problemas sociales o problemas regionales.

¿Un ejemplo de esta sólida tradición es el papel de México en la firma de tratados de paz en naciones centroamericanas?
Está tocando usted un tema clave. Yo fui embajador de México cuando se firmaron los acuerdos de Chapultepec, hace 25 años. En ese momento jugábamos un papel muy importante y logramos estos acuerdos de paz entre el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional y el gobierno. Vemos con mucho gusto que un país importante para México marcha y avanza en paz y son otro tipo de problemas los que está resolviendo.

Como diplomático, ¿cuál es su opinión de la visita de Donald Trump?
Debo decir, lamentablemente, que fue un gravísimo error. Un grave error cuyas consecuencias ya las hemos conocido. Definitivamente ese dialogo no debió haberse dado. Esa es mi opinión personal.

¿Por ser candidato o por sus declaraciones?
Por muchos factores. Primero la invitación, aunque se extendió a los dos candidatos, era un acto absolutamente inédito en las relaciones México-Estados Unidos. Segundo, la persona que aceptó la invitación rápidamente, tomó una fecha que fue desafortunada para México, un día antes del informe presidencial. Y tercero: no cumplió esa persona a la que aludo, con una serie de compromisos preestablecidos de discreción y de secrecía que toda diplomacia exige, que nos demuestra, como bien lo dice la señora Clinton, que no es un hombre confiable para tener la responsabilidad de un arma nuclear. Eso es lo grave.



Nota publicada en la edición 895


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