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EINCE

Escena sin vestiduras


Los hábitats del arte, sus procesos de negociación y reproducción, a quiénes comunica y cómo responden a él, se discuten y exponen en el Encuentro Internacional de Arte Escénico Contemporáneo

Por Verónica López García
22 Junio 2015

¿Qué pasa si cambiamos el hábitat de un ser vivo o una especie? Las artes vivas, el teatro y la danza ¿sólo pueden ocurrir dentro de un edificio llamado teatro?, ¿cómo nombrar acciones con intención comunicativa y estética que se manifiestan fuera de los perímetros reconocidos? Desde hace muchos años, la investigación científica-social, la estética y artística han jugado a cambiar las variables que históricamente han condicionado la legitimidad y la función de las artes. Las ideas y prácticas escénicas contemporáneas ponen en crisis los procesos de creación, significación e incluso de circulación del trabajo artístico.

EINCE, el Encuentro Internacional de Arte Escénico Contemporáneo, este verano celebra su edición número nueve. Encabezado por la creadora Olga Gutiérrez y Laboratorio punto D, EINCE en esta ocasión recibe el apoyo de Iberescena, Cultura UDG, así como del ayuntamiento de Guadalajara para la realización de múltiples actividades que giran en torno a la discusión y presentación de prácticas escénicas poco convencionales en nuestra ciudad. EINCE además ofrece un espacio para el intercambio entre colectivos, artistas e incluso festivales, a fin de generar o fortalecer redes de participación.

Mientras en nuestra cartelera aparecen temas políticamente correctos, las estrategias de los artistas invitados y participantes en EINCE trascienden el nivel enunciativo, para intervenir directamente sobre las relaciones sociales y políticas en distintos grupos y comunidades. Creadores como Rubén Ortiz, Esther Blázquez y La Sra. Polaroiska, por mencionar algunos de los participantes, entienden el trabajo artístico desde un pensamiento claramente político que deja atrás el observatorio para correr riesgos con tácticas propias al laboratorio. 

Para Rubén Ortiz, lo que realiza dentro del colectivo La Comuna, “pone en cuestión la capacidad de incidencia que las potencias estéticas y poéticas pueden tener en el imaginario de quienes no suelen visitar los espacios consagrados al arte. El desplazamiento desde las prácticas artísticas hacia los espacios de cruce con otras disciplinas y en su vinculación con lo que cuestionablemente llamamos ‘lo social’, se debe no sólo a una inquietud de inconformidad con respecto a lo que el arte autónomo es tanto en resultados estéticos o modos de producción, sino también a un impulso generado por las propias características de nuestros días”.

La Comuna realiza un trabajo con grupos sociales diversos, se acerca, abre el diálogo y consecuentemente se enfrenta en cada proyecto a geografías territoriales y sociales contrastantes, inesperadas. Ahí no es el sitio de las Bellas Artes, sino el de las prácticas cotidianas que nos conforman.

Para Ortiz “quienes hacemos prácticas artísticas en esta línea, nos enfrentamos a dinámicas desconocidas y mucho más complejas que las que aprendimos a habitar en los marcos de las artes.

Palabras como negociación, vinculación, estética, política, ciudadanía, espacio público y otras, tienen que ser redefinidas de acuerdo con los aciertos y errores de nuestro quehacer y de las definiciones que disciplinas diversas ya han acuñado. EINCE tiene la mayor de las pertinencias, pues podemos encontrarnos quienes, desde enfoques diversos, comenzamos tareas de ‘escena expandida’”.

Los múltiples hábitats del arte, sus procesos de negociación y reproducción, a quiénes comunica y cómo responden a él, son asuntos que se discuten y exponen en EINCE desde diversas plataformas.



Nota publicada en la edición 839


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