Foto: Jorge Alberto Mendoza

Talento U

Mónica Bravo Anaya


Estudiante del doctorado en Ciencias en ingeniería química, del CUCEI, obtuvo el primer lugar en un concurso de la Academia Mexicana de Investigación y Docencia en Ingeniería Química, A. C. (AMIDIQ)

Por Víctor Rivera
12 Enero 2015

En 2013 Mónica Bravo Anaya obtuvo el primer lugar en Okinawa, Japón, por un proyecto basado en técnicas electroquímicas y su aplicación en moléculas de ADN. En 2014, por un trabajo similar, obtuvo el primer lugar en un concurso de la Academia Mexicana de Investigación y Docencia en Ingeniería Química, A.C. (AMIDIQ).

Mónica Bravo estudia el comportamiento de las cadenas de ADN en diferentes superficies metálicas y los resultados los valora con base en las oxidaciones que las moléculas dejan en la superficie de metal, que es platino u oro.

A la par de estos reconocimientos, la estudiante del doctorado en Ciencias en ingeniería química, del Centro Universitario de Ciencias Exactas e Ingenierías (CUCEI), argumenta que este tipo de investigaciones dan parámetros necesarios para conocer qué parte de la molécula de ADN y a qué parámetros electroquímicos están reaccionando. A la vez, Bravo Anaya tiene una colaboración en Francia, en la Universidad Grenoble.

¿Cuál es el procedimiento que ejecutas?
Nosotros depositamos las moléculas de ADN en la superficie y mediante las técnicas de voltamperometría cíclica, que es una técnica electroquímica, podemos visualizar las reacciones que se están efectuando en la superficie y evaluar, de acuerdo a la molécula en cuestión, qué parte de esta molécula está reaccionando. En nuestro caso es la guanina.

¿Cuál es el trabajo que realizas en Francia?
En Francia es una colaboración con respecto a la reología. Ahí nos invitaron a participar, pero con otro proyecto que se puede juntar en un punto sutil con el que yo hago aquí en el ADN, pero se trabaja con materiales diferentes. Aquí lo que hacemos es encontrar los parámetros necesarios que nos permitan obtener una mayor eficiencia en un proceso importante que se llama compactación de ADN con otras moléculas, para luego insertar estas moléculas en una célula nueva y ese ADN que nosotros trabajamos se pueda replicar dentro de la célula.

Esta investigación, ¿qué aplicación puede tener?
La aplicación del proyecto en Francia va a mejorar un efecto de la quimioterapia, con respecto a la liberación controlada de fármacos, porque ahorita hay un problema y es que trae efectos secundarios, porque antes de que llegue a su destino final se desperdicia en el cuerpo. Ese principio activo genera los efectos secundarios y las adversidades en el paciente. Aunque lo que hacemos ahora siguen siendo estudios preliminares en interacciones de moléculas.

¿Cuál es tu próxima meta?
Mi meta a corto plazo es finalizar mis estudios de doctorado. Más adelante me gustaría estudiar un posdoctorado con un enfoque más específico en este mismo campo en el que me estoy desenvolviendo, pero quiero acercarme aún más a la etapa de la aplicación y después de eso busco como objetivo regresar a la UdeG y ser investigador docente. Me gustaría compartir lo que he aprendido con futuros estudiantes y, claro, generar una línea de investigación.



Busco regresar a la UdeG y ser investigador docente. Me gustaría compartir lo que he aprendido con futuros estudiantes
Nota publicada en la edición 818


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