Foto: Alexis Reynoso / Flickr

Altos

Los Altos, región mestiza


Investigación universitaria revela que al final de la época colonial la región alteña estaba poblada por españoles e indígenas. Hoy migran a la zona indígenas desde Chiapas para cubrir puestos de trabajo en empresas agropecuarias

Por Julio Ríos
28 Abril 2014

La población indígena en la región de los Altos poco a poco gana espacios en esa zona y aunque todavía es marginal la presencia de lenguas originarias, el mosaico cultural poco a poco va coloreándose, sobre todo por los indígenas que migran de otros estados del país ya sea para trabajar o para estudiar, como es el caso de un primer huichol que estudia un doctorado en CULagos.

De acuerdo con el censo 2010 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) en los Altos de Jalisco hay mil 469 personas de cinco años y más que hablan alguna lengua indígena. La proporción mayoritaria de ellos (el 63 por ciento), se concentra en las ciudades más densamente pobladas de los Altos: Lagos de Moreno (210 hablantes de lengua indígena), Tepatitlán (243), Arandas (240) Teocaltiche (117) y San Juan de los Lagos (117). Pero el conjunto de hablantes de alguna lengua indígena que habita actualmente en la región alteña constituye tan sólo la ínfima proporción del 0.19 por ciento de la población total de esta región.

“Este hecho, parecería estar en acuerdo con la idea que muchos alteños se han formado de su propia sociedad, en el sentido de que la raza y la cultura de los alteños son fundamentalmente europeas, que los habitantes de los Altos constituyen un lunar blanco en un México mestizo”, considera el académico del Centro Universitario de los Altos, Alfonso Reynoso Rábago.

El  miembro del Sistema Nacional de Investigadores comenta que quienes hoy en día hablan una lengua indígena en los Altos de Jalisco proceden de otras zonas del país, como Chiapas, Oaxaca, Puebla, la Sierra Huichola, entre otras. Muchos de ellos migran a trabajar en los Altos sobre todo en las empresas agropecuarias. Participan así en lo que los estudiosos han dado en llamar “migración por relevos”.

“Como, de largo tiempo atrás, los alteños han estado migrando hacia Estados Unidos en búsqueda de mejores salarios en aquel país, algunos de quienes vienen a reemplazarlos son indígenas de diversas partes del territorio nacional. Así, en Tepatitlán es especialmente notable la presencia de indígenas chiapanecos que cubren puestos laborales dejados libres por trabajadores alteños que migraron al país del norte. Los indígenas chiapanecos a su vez son sustituidos en su tierra por indígenas que migran desde Guatemala. Es una sucesión de relevos”, apunta el especialista.
 
El mito europeo
Ante la creencia generalizada de que los alteños, “güeros y altos”, son, en su mayoría, de origen europeo y hasta hay quienes presumen “pureza racial”, Alfonso Reynoso Rábago desglosa elementos para derrumbar este mito.

“El estudio de los archivos parroquiales durante la segunda mitad de los tres siglos de la Colonia revela que no es así. En efecto, el historiador estadounidense Stanley Ross, en 1960, estudió los archivos parroquiales de Tepatitlán y encontró que, entre 1800-1805, tan sólo un lustro antes del inicio de la lucha independentista, el 60 por ciento de los niños bautizados en este periodo era español, el 18 por ciento era mulato (mezcla de españoles y afrodescendientes), el 17 por ciento indio, el 4 por ciento mestizos y el 1 por ciento de otras castas. Es decir, el 40 por ciento de la población no era europea.  Tepatitlán fue única parroquia de los Altos de Jalisco que llegó a tener mayoría española en el periodo colonial”, afirma.

Agrega que estudiando los datos de las otras tres parroquias principales que cubrían el resto del territorio alteño, se puede comprobar la presencia mayoritaria de población indígena al final de la Colonia. Así, en Teocaltiche por la misma época (1800-1805) los niños bautizados fueron en una proporción de 61 por ciento indios, 31 por ciento españoles, 4 por ciento mulatos, 3 por ciento mestizos y 1 por ciento de otras castas. En Santa María de los Lagos (actualmente Lagos de Moreno), entre 1690 y 1701, el 41 por ciento de los niños bautizados era indio, 24 por ciento mestizo, 13 por ciento español, 15 por ciento mulato y 2 por ciento de otras castas. Y en Jalostotitlán, entre 1800 y 1805, el 53 por ciento de los niños bautizados eran indios, 28 por ciento españoles, 15 por ciento mulatos y 4 por ciento mestizos.

“Estos datos nos revelan que el pool genético de la población alteña, al final de la época colonial, estaba constituido por aportes raciales españoles, indígenas y, en proporción importante, por la contribución de afrodescendientes traídos como esclavos a esta región. Se puede concluir, pues, que no es cierto que la población alteña sea fundamentalmente de raza europea. Seguramente que cuando se realicen estudios de los marcadores raciales del ADN de muestras representativas  de la población de los Altos, se desmentirán las afirmaciones gratuitas y arraigadas sobre el origen casi exclusivamente europeo de la población de esta región”, apunta.

Según el especialista, todo esto debe contribuir a ir atenuando la discriminación que sufren los indígenas establecidos en los Altos.

“No es posible que siga habiendo alteños preocupados por la contaminación de la cultura alteña con la presencia de indígenas que están llegando a la región. Su presencia puede enriquecer la cultura alteña mediante el diálogo cultural con esas personas que son afines a una parte importante de las raíces de los propios alteños. Conviene concluir señalando que es interesante saber que una niña perteneciente a una familia huichola ganó el primer lugar en un concurso escolar microregional de lectura en español en los Altos y que el Centro Universitario de los Altos de la Universidad de Guadalajara, acogió al primer huichol que estudia un programa de doctorado”, indica.



Nota publicada en la edición 786