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Medio Ambiente
Tuberculosis zoonótica en humano, ¿ignorancia o negligencia?

La también conocida como peste blanca es en México una enfermedad endémica, tanto en humanos como en animales. En este último caso, la omisión en los controles del ganado y la ineficiencia del programa de pasteurización de la leche, hacen de esta zoonosis un problema de salud pública, con graves consecuencias de morbimortalidad



Por Leopoldo Portillo Gómez / Elodia Guillermina Sosa-Iglesias
13 Enero 2014

La tuberculosis (TB) o peste blanca es la enfermedad infectocontagiosa más ampliamente distribuida en el mundo. Mientras que Mycobacterium tuberculosis es el principal agente causante de la TB en el humano, Mycobacterium bovis es el agente causal de la tuberculosis zoonótica (TBZ), enfermedad que afecta al humano y a una gran variedad de animales domésticos y silvestres.

Recientemente el diagnóstico de TBZ en humano en el estado de Jalisco —publicado en la revista The International Journal Tuberculosis and Lung Disease 2011;15:1409-14—, a través del aislamiento de Mycobacterium bovis, y la identificación molecular por el método de la reacción en cadena de la polimerasa (PCR, sigla en inglés) en 35 pacientes, ha mostrado que la enfermedad se presentó como una tuberculosis extrapulmonar en 74 por ciento, afectando el sistema nervioso central con la forma clínica más grave y mortal, conocida como meningitis tuberculosa en 34 por ciento, seguida de linfadenitis cervical tuberculosa en 11 por ciento, y la enfermedad sistémica de tuberculosis miliar en 8 por ciento.

Aunque todos los pacientes recibieron tratamiento contra la TBZ, el pronóstico en 20 (57 por ciento) pacientes resultó con mejoría clínica, 4 (11 por ciento) presentaron recaída y 11 (31 por ciento) murieron, de los cuales 8 fueron niños.

El panorama de la TBZ en nuestro país es preocupante. Algunos estudios en México en el humano muestran sólo la punta del iceberg, con prevalencias de 10 a 28 por ciento. Resulta así claro que la subestimación de la TBZ por las instituciones de salud pública, repercute en un mayor peligro de adquirir la enfermedad por la población mexicana, por lo cual debe ser reconocido el serio problema que representa la enfermedad y actuar para establecer medidas de prevención, considerando los múltiples factores de riesgo presentes al habitar en una zona endémica de TBZ.

La probabilidad para adquirir la enfermedad está presente día a día, ya que al desconocer que el consumo tradicional por la población de la leche bronca o de queso fresco, panela, requesón, crema y yogurt no pasteurizados y elaborados de leche de ganado con tuberculosis bovina, es el principal mecanismo de transmisión del bacilo bovino al humano, para ocasionar enfermedad en individuos susceptibles, especialmente en los niños.

El que se ignore o subestime a la TBZ por el lado clínico y por la población general, resulta más peligroso que reconocer que es una enfermedad endémica en México. Es necesario actuar de inmediato para su control y prevención en el humano.

El control exitoso de la TBZ en los países desarrollados ha reducido drásticamente la enfermedad, tanto en humanos como en ganado bovino, con prevalencias menores al 1 por ciento. Sin embargo, en los países en desarrollo, incluyendo a México, la TBZ es y seguirá siendo un problema de sanidad animal y de salud pública si no es fortalecido el programa de control contra esta zoonosis, ya que las acciones de eliminación obligatoria de bovinos reactores a la prueba de tuberculina y la pasteurización de la leche, no son realizadas en su totalidad o son aplicadas parcialmente, por lo cual la TBZ tendrá graves consecuencias de morbimortalidad en la población, además de un alto impacto económico en la ganadería del país. 

La omisión o el descuido de las principales medidas para el control de la tuberculosis bovina, especialmente en el ganado lechero, y la ineficiencia del programa nacional de pasteurización de la leche y de sus derivados lácteos —ya que no hay leyes que obliguen el cumplimiento de las normas de inocuidad—, hacen que la TBZ en la población mexicana sea una enfermedad “de la negligencia”, por la elaboración de productos lácteos a partir de leche no pasteurizada, contaminada con M. bovis, y su venta sin control sanitario.

Además, es necesario establecer una campaña de prevención, de educación para la salud de la población con respecto a la enfermedad, para advertir sobre los riesgos en el consumo tradicional de leche bronca, queso fresco, requesón, crema y yogurt no pasteurizados y contaminados por el bacilo bovino que causa TBZ.



La peste blanca es la enfer- medad infecto- contagiosa más ampliamente distribuida en el mundo. El panorama de la TBZ en nuestro país es preocupante
Nota publicada en la edición 773


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