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Fábrica de sonidos

El horizonte de la independencia


Fábrica de Sonidos, columna semanal dedicada a la música por Edgar Corona

Por Édgar Corona
6 Enero 2014

Sellos discográficos independientes, género musical, cultura del “hágalo usted mismo” o estilo de vida, son algunos de los significados de la palabra indie. Para críticos y especialistas de la música, lo indie parte de un concepto que mantiene una relación directa con la independencia que deben poseer los “pequeños” sellos discográficos que apuestan por tener entre sus filas a proyectos o propuestas que rompen con los estándares de la industria discográfica.

El origen del término alude a la independencia que se tiene frente a las grandes disqueras, sin embargo, a casi cuatro décadas de haber concebido este término, la expansión de los sellos independientes ha obtenido en muchos casos apoyo en la distribución de grandes compañías, ocasionando cierta controversia.

Los menos ortodoxos opinan que esto permite un mayor acceso a la música, dejando ver el trabajo que se realiza fuera del diseño meramente comercial, de lo plástico y prefabricado. La situación derivó en una espiral en donde las transnacionales y los medios de comunicación fijan su atención en lo “diferente” (grupos o proyectos), algo que para las compañías se traduce en movimiento de masas y remuneración económica.

Este último punto lleva hacia el debate de su origen y propósito, ya que comienza a provocarse el escaparate a la moda, a la alienación, y en consecuencia, al desvirtúo del término.

Uno de los referentes de la escena indie fue la compañía Factory Records, creada en el año de 1978 por el periodista Tony Wilson. Factory Records formó una de las alianzas más autenticas entre la creación artística y la promoción de las agrupaciones que integró en sus filas, entre las que sobresalen pilares del post punk como Joy Division y Happy Mondays. Una administración deficiente llevo al sello hacia la quiebra para terminar en manos de London Records.

En México, uno de los sellos pioneros dentro de la escena independiente fue Opción Sónica. Su catálogo incluía proyectos como Jaramar, Artefacto, Bostich, y las dos primeras grabaciones de Hocico. También obtuvo licencias internacionales atractivas, por ejemplo la del sello alemán Hyperium, que representaba a grupos como Stoa y Love is Colder than Death. El sello sucumbió básicamente por perder calidad en su repertorio.

En este contexto surgieron otras opciones para los músicos o para aquellos interesados en experimentar con la tecnología. Las redes de comunicación e intercambio a través de internet  permitieron revalorar al indie.

Los constantes cambios y perspectivas obligan a efectuar una pausa (algo poco probable) para retomar lo básico: el significado de la independencia y la libertad para poder trabajar el arte y las ideas. La propuesta es crear un escenario en donde la industria discográfica, las pequeñas compañías, los músicos y los medios de comunicación, efectúen sus roles con honestidad y responsabilidad.



Nota publicada en la edición 772


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