Encuentro de Interhistoria

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En la ciencias sociales  “ya no hay sociología, sólo hay sociólogos, en el sentido de que les preocupa la sociedad contemporánea y su futuro, ya no son socialistas en general, en el sentido lato sensu, como fue Marx. Escriben o analizan pero no proponen, no pretenden imponer remedio y además no se les permitiría”.

Así lo señaló el historiador, en papel de sociólogo, Jaques Lafaye al participar en el Encuentro Estudiantil Interhistoria, efectuado en el auditorio Adalberto Navarro Sánchez del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades, con el tema “Las ciencias sociales, ¿son ciencias? Y ¿son sociales?”.

Dijo a los alumnos que debido a ello “han de resistir, generalmente hablando, los fenómenos mediáticos que afectan por igual los productos intelectuales o las corrientes políticas o los accesorios de la moda.  Yo he sido testigo, a lo largo de mi carrera intelectual, de conformismos intelectuales seguidos de su eclipse al cabo de unos quince o veinte años”.

Ejemplificó en tono jocoso con el marxismo-leninismo, que “ha pasado de moda, el existencialismo también, el estructuralismo también y los descendientes de nuevos filósofos, la nueva crítica, es que todas estas modas se ven ahora más arrugadas que yo”.

Jaques Lafaye advirtió sobre “unos  rebrotes  de intolerancia y fanatismo, fundamentalismo, que ya se han detectado en varias regiones del planeta y en el plano intelectual es particularmente grave que ahora toda verdad es aceptaba como válida. El intelectual no busca la verdad, tiene su verdad. Eso me recuerda lo que había dicho Antonio Machado: ‘¿Tu verdad?, no. La verdad… y la tuya guárdatela’”.

Ante un auditorio lleno, Lafaye se atrevió a bosquejar una tentativa sociológica de la sociología, dijo, porque “soy del parecer que se trata de una filia laica, surgida a raíz de la crisis espiritual e institucional que ha afectado las relaciones de la Europa occidental desde mediados del siglo XVIII, pérdida del control de las conciencias por la Iglesia, pérdida del poder carismático de la monarquía y triunfo del libre examen, fenómenos que han sido efecto del paso de las sociedades agrarias dominadas por la nobleza, dueñas de la tierra a una sociedad industrial dominadas por una clase antes subalterna”.