El primer informe del gobernador

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En 4 de febrero pasado, Jorge Aristóteles Sandoval emitió un mensaje a los jaliscienses con motivo de su primer informe de gobierno. Al concluir este primer año de labores de la nueva administración priista, es necesario iniciar con algunos apuntes tendientes a la evaluación de los resultados del actual gobierno en el ámbito estatal. 

Para evaluar más objetivamente el desempeño del ejecutivo, a cargo de Jorge Aristóteles Sandoval, es necesario partir de algunos marcos de referencia sobre las funciones que debe cumplir el gobierno estatal, de acuerdo a la normatividad, los compromisos que hizo con la sociedad durante la campaña y lo que establece el plan estatal de desarrollo.

En primer lugar, es necesario comentar las principales obligaciones y responsabilidades del ejecutivo estatal, según lo que señala la Constitución política del estado de Jalisco. De acuerdo a este máximo ordenamiento, el gobernador del estado es responsable de la conservación del orden público y la seguridad, de la preservación y restauración del equilibrio ecológico y la protección del medio ambiente, en concurrencia con el gobierno federal, y del buen desempeño de la administración pública y del fomento del trabajo y la educación, entre otras cuestiones.

Un Jalisco estancado
Ahora bien, si evaluamos los logros alcanzados en estas materias en este primer año de gobierno, la calificación sería claramente reprobatoria, ya que el problema de la seguridad pública continúa como un asunto grave, aún no resuelto, ya que Jalisco ocupa el lugar número ocho en cuanto a incidencia delictiva y quinto en materia de homicidios, de acuerdo al sistema Nacional de Seguridad Pública, a pesar de los esfuerzos realizados en esta materia.

Con relación a la ecología, el deterioro ambiental sigue avanzando, tanto en las áreas forestales, mantos friáticos y aguas superficiales, como en la contaminación ambiental en las zonas urbanas.

En materia de desempeño de la administración pública estatal, empleo y educación, las cosas no andan bien.

En cuanto a la corrupción, Jalisco ocupa el deshonroso octavo lugar en el ámbito nacional.

En materia de empleo, las cosas están aún más complicadas, ya que la entidad pasó de 4.89 a 5.07 por ciento de desempleo. A la fecha, 161 mil personas no tienen trabajo, por lo que la mayoría de los jóvenes jaliscienses encuentran serias dificultades para ubicarse en el mercado laboral.

Con respecto a educación, a pesar de los discursos, sigue habiendo grandes rezagos, no sólo en espacios escolares, sino también en calidad de los servicios educativos, ya que, por ejemplo, para el calendario escolar 2014 A, que es el menos demandado, la Universidad de Guadalajara no tuvo espacios para aceptar al 56 por ciento de los solicitantes, por lo que fueron “rechazados” 17 mil 844  aspirantes. De acuerdo a cifras del Instituto Nacional de Evaluación de la Educación, la calidad de los procesos educativos en el nivel básico, Jalisco está por debajo de la media nacional.

En el área de la salud, Jalisco ocupa el preocupante primer lugar en muertes por influenza.

En resumen, en Jalisco ha habido más promesas que resultados en el ejercicio de gobierno.

La glosa ciudadana: un acierto
El 4 de febrero de 2014 hubo un ejercicio inédito en el país: la glosa del primer informe de gobierno, en la que participaron representantes de los medios de comunicación, académicos, especialistas y ciudadanos “destacados” del estado de Jalisco, quienes por cerca de dos horas escucharon un resumen del informe por parte del gobernador, analizaron los logros y las insuficiencias, plantearon preguntas y cuestionamientos y tuvieron una especie de diálogo con los secretarios de gobierno.

Sin duda que la creación de este espacio de diálogo e interlocución representa un avance en el ejercicio de rendición de cuentas de la naciente democracia jalisciense. Sin embargo, más allá de la forma, lo que Jalisco reclama son gobiernos eficientes que trabajen para generar políticas públicas que incidan en mejorar sustancialmente la calidad de vida y contribuyan al progreso de su gente. Un Jalisco seguro, competitivo, con más empleos y buenos salarios, que sea vanguardia y ejemplo en el ámbito nacional.

Una mesa de trabajo para la educación
Con el fin de resolver la creciente demanda de educación, principalmente en el nivel superior, el gobernador invitó a los rectores de las diferentes universidades de Jalisco a instalar una mesa de trabajo para buscar alternativas que permitan ampliar la cobertura educativa y mejorar la calidad de los servicios.

A pesar del aumento presupuestal a la Universidad de Guadalajara, cercano a los 900 millones de pesos para este año, la educación requiere más apoyos para ampliar y diversificar la oferta educativa y atender la creciente demanda, como pasa en el estado de Chihuahua, donde todos los jóvenes que desean estudiar una licenciatura tienen un lugar en la universidad pública de esa entidad federativa.    

Gobernar desgasta
A un año de gobierno, según los últimos estudios de opinión pública, el gobernador Jorge Aristóteles Sandoval, al parecer, ha iniciado con el declive de su nivel de popularidad, ya que el porcentaje de desaprobación ciudadana se amplió de un 27 a un 41 por ciento, tan sólo en cinco meses.

Este mismo desgaste de los niveles de legitimidad social también ha pasado con los diferentes secretarios del gobierno estatal, quienes han caído de un 6.76 a un 6.39 en el nivel promedio de calificación.

Para evitar caer en la dinámica tradicional del ciclo de popularidad reseñado anteriormente e impedir que se convierta en un ciclo de impopularidad, el gobierno de Jalisco, a su primer año, debe realizar una evaluación objetiva de las causas que han originado la pérdida vertiginosa de la aprobación social e implementar acciones para corregir rumbos e insuficiencias.