El poder en unos cuantos

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    La lucha entre el gobierno federal y el crimen organizado ha traído consigo un sinnúmero de perdidas materiales, y peor aún, cientos de vidas se han perdido en este combate, militares, policías, delincuentes, civiles… No importa el bando en donde estén, todos y cada uno de ellos forman parte de las cifras que sólo incrementan el pánico entre nuestra sociedad y la sociedad internacional, deteriorando la imagen —ya deteriorada— de nuestra nación.
    Una lucha frente a un enemigo dañino; sin embargo, los problemas deben ser atacados de raíz, precisamente la raíz de nuestra decadencia no es el narcotráfico, se centra más bien en la incapacidad de nuestros gobiernos para educar y dar oportunidades a su juventud.
    Nuestros legisladores obedecen a su partido y atienden al mejor postor en lugar de escuchar y beneficiar a sus representados; despilfarran el dinero de los contribuyentes, han llegado al extremo de renegar presupuesto a nuestras universidades públicas. Doscientos años de independencia, la situación no ha cambiado mucho, el poder continúa en manos de unos pocos. Tenemos que dejar de heredar a las futuras generaciones la apatía y el conformismo que impide nuestra evolución.

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