El movimiento rebelde

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¿Qué pasa con un cuerpo limitado por condicionamientos motrices?, ¿cómo se relaciona un sujeto con los objetos y artefactos protésicos que utiliza?, ¿cómo se teje el poder entre quien depende de otro y quien le asiste? La multiplicidad de relaciones entre la triada que forman dos cuerpos, uno vulnerable, el otro empoderado y una serie de artefactos ortopédicos y motrices forma el núcleo de la pieza escénica Resománica, de la creadora Paola Vidal, que ahora se presenta en el Teatro Vivian Blumenthal.

Vidal, quien se ha formado en la Universidad de Guadalajara como bailarina, ha recorrido un camino marcado por una gran diversidad de actividades e intereses creativos, que tocan las artes audiovisuales, el guionismo cinematográfico y la ilustración, además del teatro. Luego de crear varias piezas que se mueven en los lindes del teatro y la danza, Paola vuelve a esa frontera disciplinar para proponer una narrativa corporal que evidencie el sometimiento, la vulnerabilidad y la rebeldía de un cuerpo aparentemente limitado. Acompañada por Javier Rodríguez, quien luego de muchos años de concentrarse en la producción teatral regresa a la actuación, Paola dirige y ejecuta este dueto físico que pretende hacer visible las posiciones de poder que se construyen desde las condicionantes físicas de dos cuerpos distintos.

La importancia de una experiencia personal con un familiar en una situación física compleja, le impulsó para experimentar con sus recuerdos para compartir en escena asuntos que considera valiosos: “Esta investigación surge de mis recuerdos, desde la premisa de la relación del sujeto con los objetos. Volver a aquellos momentos con las sillas de ruedas y las férulas fue muy doloroso, pero a la vez me revitalizó. En Resománica hay un guión que apela a la actoralidad, a la acción dramática en el cuerpo, esa es su contundencia. Lo demás que aparece, como la música, se vuelve sólo parte de las atmósferas.”

Para un cuerpo vulnerado, el otro, al igual que los objetos que utiliza, se convierte tanto en posibilitador como en limitante de su propia movilidad. Perdiz, es el primero, el segundo es el Teca, quienes juntos tejen una trama anecdótica más física que discursiva. Paola interpreta a esa ave susceptible de ser cazada, mientras que Rodríguez, como el Teca, es quien tiene el poder de cazar o de demostrar empatía con sus acciones.

Paola tiene claro el centro de su proceso creativo: “Me interesó ver cómo el otro puede ejercer su acción física sobre Perdiz, así como las posibilidades que ésta tiene para rebelarse a esta condición. Es un ejercicio de poder y resistencia en el que los objetos son el germen de mi investigación para poner en conflicto a los sujetos involucrados”. 

La participación no termina ahí, de acuerdo con la directora su intención es que el público también se involucre en este diálogo físico desde su interpretación: “Me interesa que los asistentes complementen lo que ocurre en el escenario tal y como ya ha ocurrido en las funciones previas que hemos tenido en Tepic y Colima. Hay gente que se ha esperado al final para compartirnos experiencias propias vinculadas a las situaciones que Resománica expone”.

Sobre el significado y sentido de la palabra que da título a la pieza, Vidal apunta: “Es parte de la interacción que esperamos del público, que sean ellos quienes definan el término una vez que vean la obra, que cada persona le dé significado a Resománica”.