El expediente del reglazo

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“Cuando el papá llegó aquí, ya recorrió el problema con la maestra, la directora, el supervisor, etcétera. Ya tocó 40 puertas”, dice María de Lourdes Hernández Godínez, directora general de Atención a la Comunidad Educativa y de la Unidad de Transparencia, de la Secretaría de Educación Jalisco (SEJ), al hablar sobre el tema de quejas que involucran a docentes u otros aspectos del sistema educativo.
En orden de aparición, las quejas que más reciben son por las cuotas escolares, situación para la cual la Asociación de Padres de Familia en Jalisco se organiza para que la aportación sea común, voluntaria y que la puedan pagar en efectivo, en mano de obra o en especie. Aún así, en el inicio y el fin de cada ciclo escolar hay problemas.
Luego siguen las quejas por maltrato físico y psicológico. En esta categoría se han presentado casos de discriminación económica, en los que el maestro excluye al alumno que no lleva el material solicitado, porque sus padres no pudieron comprarlo. También existe discriminación por credos religiosos, homofobia, discriminación física y bullying. En los niños más grandes los celulares y el internet facilitan la denuncia de estos casos, pero en muchas otras ocasiones estos hechos nunca se dan a conocer.
De manera esporádica y de mayor gravedad se encuentran los casos de abuso sexual, hostigamiento, que es una especie de acoso, y violación sexual. En estos últimos casos a veces los padres se acercan directamente a la Procuraduría General de la República (PGR) y denuncian allí, antes que recurrir a la SEJ o a la CEDHJ.
Según estadísticas, del 01800 3 MCUIDA (628432), de la SEJ, que coordina la licenciada María Guadalupe Castillo Novoa, de junio de 2011 a junio de 2012, registraron 387 quejas sobre los cinco tipos de aspectos: 120 por bullying, en primer lugar; 90 por abuso social, 88 por abuso físico, 76 por abuso psicológico y 13 por abuso sexual.
Las cifras son bajas, pero esto es por causas como: la dificultad para identificar el caso, la falta de cultura para hacerla, el miedo a la queja y, la amenaza por parte de los maestros, que puede llegar a inhibir a los padres de los alumnos, hasta el punto de silenciarlos.

Sanciones
La única institución que puede sancionar a los maestros es la SEJ. Existen cuatro instancias en este proceso: amonestación verbal, amonestación por escrito, suspensión y cese de actividades. Llegar al cese implica que hubo un caso “extremadamente violento”, apunta la directora general de Atención a la Comunidad Educativa y de la Unidad de Transparencia. Esto significa quedar fuera de la Secretaría de Educación y además hay una revocación de licencia, por lo que el maestro ya no puede ejercer.
Este sistema es el que debería funcionar. José Luis Sánchez Sesma, presidente de la Asociación de Padres de Familia del Estado de Jalisco (APFEJ), comenta: “Hay casos en los que un maestro comete una irregularidad en una escuela y lo cambian a otra; vuelve a cometer la irregularidad y lo vuelven a cambiar. Apagan el fuego en un lugar, pero el incendio sigue”.
“Hay muchas lagunas en las respuestas, porque casi siempre van en contra de un funcionario público. Y todo funcionario público tiene su defensa. La ley respalda a muchas escuelas. Entonces es lógico que no pueda trascender (la queja). Una sanción grave es ocho días sin goce de sueldo o la rotación de los maestros. Los mandan a otras escuelas. Muchas veces el papá se desespera por el proceso tan largo que lleva la SEJ. No sabemos si es la táctica de ‘alárgalo tres años, que si el niño es de secundaria, en tres años el papá ya no está’”. Cabe aclarar que, si sobre el final del proceso el padre no rectifica su queja, no se puede aplicar la sanción y por esto muchos casos quedan sin resolver.
En cada caso particular, la queja lleva un tiempo de resolución determinado y, aunque Hernández Godínez de la SEJ sostiene que hay respuestas que se pueden dar en el momento, existen algunas que requieren 2, 3 o 4 días y también situaciones que requieren un período extraordinario de tiempo.
Un tema dificulta la resolución de las quejas y es el que Hernández Godínez plantea: la amenaza. “En la colonia y en el pueblo más alejado, al papá le dicen en el colegio: ‘Quéjate, ¿y qué?, ¿crees que alguien te va a creer? A mí nadie me toca. El sindicato me defiende’. El sindicato de la Secretaría de Educación es el sindicato más grande y más fuerte de toda América Latina. Ha sido todo un arte si vas a sancionar, tener todos los elementos para que la sanción funcione y prospere. Testigos, levantar y rectificar actas y, si hay fotos, mejor. Hay que juntar testimoniales de papás y planteamos que nosotros no le quitamos el derecho a subsistir al maestro, nada más que la persona ya no puede estar frente a un grupo. Corre peligro la criatura”.
Al indagar en el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), sección 47, que es la que corresponde a Jalisco, cuáles son los requisitos que ellos solicitan para que sea viable la sanción de un maestro. El maestro José Luis Ramírez Contreras, secretario particular, explica: “Nosotros tenemos un departamento jurídico y buscamos que se preserve la seguridad del trabajador. Nuestra tarea primordial es la defensa de los compañeros” y finalizó con “para que no pierda su tiempo, de una vez le digo que nadie le va a dar esa información”.
Luis Arturo Giménez Giménez, director de quejas, orientación y seguimiento, de la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Jalisco (CEDHJ), comenta acerca del papel que juega a comisión en estos casos: “Si un padre se queja de que maltrataron a su hijo, nosotros hablamos al colegio y el director se compromete a evitarlo o que cese cualquier acto de maltrato o que el niño considere maltrato. Y de ese compromiso, la vigilancia queda supeditada al padre. Él debe verificar, porque nosotros no podemos verificar todos los casos. El padre se compromete con nosotros a comentarnos si se cumplió o no el compromiso adquirido con el director”.
Giménez Giménez aclara que no existe una instancia superior a la descrita para llevar a otro nivel las quejas. “La comisión no es un tribunal. Nosotros no podemos hacer valer nuestras determinaciones, como lo pueden hacer valer los jueces. Sin embargo, podemos pedir que intervenga la Secretaría de Educación, que abra procedimientos administrativos y que sancione al profesor que ha incurrido en alguna falta. Corresponde a la secretaría sancionar. La comisión no lo hace”.

Atención al menor
La licenciada María Guadalupe Castillo Novoa, coordinadora general de la línea 01800 3 MCUIDA, explica cómo los padres se pueden dar cuenta si su hijo ha sufrido algún tipo de agresión en la escuela: “El niño ya no quiere ir a clases, llora o se empieza a hacer pipí en la cama y antes no se hacía. Son signos notorios de cambios de conducta. Se vuelve retraído, triste o no quiere comer. Algunos sí les dicen a sus papás, pero es raro. Más bien los papás notan algo y le preguntan al niño, a los amiguitos o a los hermanos”.
Tanto la SEJ, su línea 01800 y la CEDHJ trabajan con un departamento para atender al menor, en el caso de la asociación de padres, con asesoría psicológica, con el fin de ayudar al niño para identificar si la acusación es válida o no, y para detectar posteriores secuelas del caso. En todas las situaciones los entrevistados para esta nota aseguran que el entorno familiar es un factor determinante, ya sea en niños agredidos o en agresores que, en ambos casos, pueden considerar a la violencia como una situación normal.

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