El control formal e informal del Gobierno de la República

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Este artículo analiza los primeros meses del gobierno del Presidente de la República Andrés Manuel López Obrador. Sin ser exhaustivo, pretende identificar pautas de interacción y ejercicio del poder político, en dos dimensiones: una dimensión horizontal, la relación entre Poderes de la República (Ejecutivo, Legislativo y Judicial); y otra dimensión vertical, la relación con gobiernos de los estados.

Relación entre Poderes de la Unión
El 1 de julio de 2018, en las elecciones federales para renovar los poderes Ejecutivo y Legislativo, los electores en su mayoría sufragaron por el Partido Movimiento Regeneración Nacional (Morena) y sus coaligados del Trabajo (PT) y Encuentro Social (PES). El presidente electo y su partido consiguieron la mayoría de diputaciones y escaños en el Senado: en la Cámara de Diputados Morena ganó 191 puestos, el PT 61 y el PES 56; y en el Senado, MORENA 55 escaños, PT 8 y PES 6.

A unos mese de asumir la presidencia, la relación entre Poderes Ejecutivo y Legislativo cambió significativamente, sobre todo en la Cámara baja donde pasó de una mayoría relativa a una absoluta, con 259 legisladores con la suma de diputados del Partido Verde Ecologista de México (PVEM) y algunos ex integrantes del Partido de la Revolución Democrática (PRD). Además, en la Cámara Alta el mismo partido ahora tiene 59 senadores, lo que quiere decir que está muy cerca de alcanzar también la mayoría absoluta.

La relación entre Poderes Ejecutivo y Judicial ha sufrido una importante modificación en los últimos días, otra vez favoreciendo al Presidente de la República. El 18 de febrero de este año, la ministra Margarita Beatriz Luna Ramos concluyó su período en la Suprema Corte de Justicia de la Nación. En su lugar, el pasado 12 de marzo, el Senado designó como nueva ministra a Yasmín Esquivel Mossa, con antecedentes en distintos cargos en su carrera al interior del Poder Judicial, y con relación con el empresario José María Riobóo, cercano al presidente.

Relación con Gobiernos estatales
Para revisar la relación Poder Ejecutivo y gobiernos estatales, hay una lógica formal, que incluye instituciones políticas (reglas, leyes) y la red organizacional de la administración pública; otra informal, que implica interacciones de poder entre el presidente y los gobernadores.

En la primera, la mayoría congresional absoluta construida con MORENA, PT, PES, PVEM y algunos diputados ex miembros del PRD, le han permitido modificar las leyes necesarias para implantar su estilo personal y las bases de su proyecto gubernamental. También se han negociado mayorías calificadas, tanto con dirigencias de otros partidos como con actores y grupos de poder (gobernadores, sindicatos), como en la aprobación de la Guardia Nacional.

Mediante juegos diferenciados de negociación, la Presidencia impidió que se conformara un bloque opositor de gobernadores, ofreciendo incentivos selectivos (fondos federales e intervención de las Secretarías de Estado). Por otra parte, la actuación de los coordinadores de Programas Federales en los estados es en una herramienta política, no sólo para trabar/destrabar la relación con gobernadores y actores estratégicos (económicos, políticos, sociales), sino, fundamentalmente, para darle orientación política a la actuación gubernamental y la asignación de bienes y presupuestos públicos.

Conclusión
Ningún presidente acumuló tantos recursos de poder formal e informal como el actual. No sólo es efectivamente Jefe de Estado y Gobierno, sino que es, también, el jefe real indiscutido del partido con mayoría en las dos Cámaras del Legislativo. La insuficiencia de los controles y contrapesos institucionales y la falta de estructuración de una oposición política sólida y articulada permiten atestiguar la Presidencia con más poder en la etapa democrática de México.