El círculo virtuoso de las universidades de calidad

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Tratándose de elevar la calidad educativa es importante conocer bien las bases de ésta, porque si partimos de algunas que son falsas, corremos el riesgo de no tener efecto alguno o de empeorar la situación.

Las universidades de mejor calidad en el mundo, lo son, porque garantizan a los estudiantes un empleo, altos ingresos y prestigio social al terminar su carrera. Esta garantía opera como un imán que atrae a los candidatos más destacados. Ellos se disputan el derecho a ser admitidos y lo logran sólo aquellos que son mejores entre los mejores dentro de una competencia a escala mundial.

Esos estudiantes son los que obtuvieron los más altos promedios en el bachillerato, los que recibieron los puntajes más altos en las pruebas de aptitud, los disciplinados y con hábitos de estudio, los que han desarrollados sus habilidades de pensamiento crítico, los que hablan un idioma diferente al materno y los que tienen habilidades relacionadas con la computación y la internet.

Con esta calidad de alumnos, ningún profesor sufre. Al contrario, goza, porque es estimulante tener alumnos motivados, que cumplen con las tareas y que enriquecen las clases con sus aportaciones en los debates.

El círculo virtuoso de las universidades de calidad es este: primero, garantizan un buen futuro a sus egresados; segundo, atraen a los mejores alumnos a escala mundial; tercero, se aseguran de que sólo ingrese lo mejor de lo mejor; cuarto, los alumnos enriquecen la docencia y la investigación; quinto, los estudiantes egresan y ocupan posiciones de liderazgo social; y sexto, los alumnos prestigian a la universidad de donde egresaron.

¿Cómo garantizar buen empleo, ingreso y prestigio social a los egresados? Esto no es fácil y menos cuando el Producto Interno Bruto no crece lo suficiente para absorber a las nuevas generaciones que llegan a la edad de trabajar. Para responder a esta pregunta hay que conocer el mercado laboral profesional. En este mercado, las buenas plazas rara vez las anuncian en el aviso de ocasión, sino que son difundidas a través de las amistades.

Un buen empleo, con un buen ingreso, rápidamente es ocupado por algún amigo o conocido de aquel que tiene el poder de contratar o de su círculo cercano. Los mercados laborales profesionales no son muy competitivos que digamos. Muchos de estos empleos en organizaciones específicas son acaparados por egresados de determinadas universidades, importando menos sus capacidades que su procedencia universitaria.

Así las cosas, si queremos ubicar a nuestros egresados de la Universidad de Guadalajara en el mundo laboral, tenemos una obligación que va más allá de nuestro trabajo de docencia y de investigación, y que consiste en relacionarnos y vincularnos con las organizaciones de los sectores público, privado y social para abrir el camino a nuestros egresados. Esto demanda de nosotros más que nada habilidades de gestión, pero también mucha voluntad y mucho corazón. El prestigio de la Universidad de Guadalajara bien lo vale.