El candidato es el mensaje

248

Las campañas electorales son procesos competidos propios de las democracias modernas, con el objetivo, por un lado, de ganar el mayor número de votos para ocupar un puesto de representación popular y, por el otro, para tratar de evitar que los opositores obtengan esos sufragios.
Durante estas campañas es común que propongan a los electores dos o más opciones políticas, con sus respectivos programas políticos (sintetizado en mensajes), así como diferentes candidatos, quienes personalizan las opciones alternativas que le presentan a los electores.
El término candidato deriva del latín candidus, que originalmente significaba blanco, brillante y que se usaba como sinónimo de puro, limpio, albo, inmaculado y “no tontón”. Hoy se denomina candidato a una persona que generalmente es postulada, con su consentimiento, a ser elegida para algún cargo o responsabilidad en una elección. Tiene como objetivo central ganar el voto mayoritario de los electores y constituirse en una alternativa creíble y confiable de gobierno.
En una campaña electoral, el mensaje es el conjunto de propuestas, lemas, comunicados, posicionamientos, imágenes y símbolos que emite el partido y sus candidatos, con el objetivo de persuadir y movilizar a los votantes. También se puede considerar al mensaje como la razón fundamental del candidato para lograr el apoyo y voto del elector, constituyéndose como la parte medular del proceso de comunicación política.
En este artículo, categóricamente afirmo que el candidato es el mensaje, quien representa la síntesis de la oferta política y la objetivación de las propuestas de campaña que los partidos hacen a la sociedad. 

Razones de su importancia
En el ámbito global se observa una serie de tendencias en la forma de hacer, entender y procesar la política. En el caso de las campañas electorales existe una fuerte tendencia a la personalización de la política. Esto es, los ciudadanos mayoritariamente tienden a votar, durante los procesos electorales por los candidatos, tomando en cuenta su perfil, arraigo, historial, imagen, carisma, honorabilidad, habilidades y competencias, de tal forma que más que la identidad partidista o ideológica, lo que predomina es una identidad con el individuo que personaliza la candidatura a un puesto de elección popular. Esta es una de las principales razones de porqué el candidato se constituye como el principal mensaje de la campaña.
Otra de las nuevas tendencias en el ámbito internacional es la consideración de la política como el arte de gestionar los afectos de la gente. En el caso de las campañas electorales, los candidatos exitosos son los que divierten y entretienen a los votantes, los que son amenos e interesantes en sus discursos, los cercanos a la gente y, sobre todo, los que muestran un alto nivel de bondad e interés por los electores y sus problemas y necesidades.1 De hecho, los candidatos tristes, aburridos y tediosos no ganan la atención de los votantes y, menos, elecciones.
Una tercera tendencia es la supremacía de la imagen del candidato sobre otro tipo de atributos o consideraciones políticas. En toda sociedad democrática, la imagen se convierte en un medio para construir consensos sociales y afianzar la legitimidad.
Ligada a la imagen se encuentra el carisma del candidato, mismo que puede conceptualizarse como la habilidad que tienen unas personas de atraer a otras y de lograr su atención y liderazgo. También el carisma puede ser conceptualizado como la habilidad de comunicar un mensaje claro, visionario e inspirador que cautive y motive a una audiencia.
En las democracias modernas, la nueva tendencia es a postular candidatos dotados de carisma, que logran una conexión emocional con los votantes, movilizándolos hacia las urnas. De hecho, se puede decir que no es posible ganar una elección sin carisma, ya que éste es inseparable del liderazgo político.
Finalmente, se encuentra la capacidad de construir identidades sociales y políticas por parte de los candidatos. La identidad es una orientación afectiva y valorativa hacia un determinado partido, organización, grupo, candidato, ideología o plataforma programática que implica pertenencia a algo o coincidencia con alguien. Al identificarse el individuo con otro o con alguien o algo, comparte y refleja su afinidad, su aprecio, su comunión, su similitud y cercanía.  
La identidad juega un papel de agregación y suma de voluntades, así como condiciona un comportamiento político, ya sea a favor de algo o en su contra. De hecho, la identidad social y política se convierte en un motivador de la movilización electoral y del voto a favor de una determinada opción o en su contra.
A manera de conclusión
La importancia creciente que han adquirido los candidatos dentro de los procesos electorales modernos, principalmente se debe a la actual tendencia hacia la personalización de la política, en la que el afecto, el carisma, las identidades y, sobre todo, la imagen, se han convertido en factores reales de influencia y poder.
El candidato es la figura central de la campaña, el principal comunicador, motivador y promotor del voto, quien es capaz de sugestionar a las masas. Alguien que personaliza las aspiraciones de un mejor futuro y quien mejor moviliza los sentimientos y emociones de los votantes. 
De esta forma, el candidato es el mensaje, ya que su historial, perfil, capacidades, potencialidades y limitaciones, le dicen mucho o poco a los electores. En este sentido se constituye como el principal elemento de comunicación, signo y símbolo que una corriente política envía a los votantes.
En síntesis, un candidato representa la principal divisa, quien con una solida mística de triunfo, se convierte en un icono que despierta pasiones y logra la movilización de las masas. Es la síntesis del proyecto político, que se convierte en una ventaja competitiva en la disputa democrática del poder. 
Sólo resta decir que las democracias modernas reclaman candidatos con atributos personales, como vocación, carisma, elocuencia y amor por la política. Sin embargo, también se requieren candidatos con una sólida formación académica y conocimientos especializados que les permitan analizar y entender adecuadamente la realidad y complejidad política de los procesos electores en un contexto de competencia democrática.