El Kumbha Mela vira hacia los Andes

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    El 21 de marzo de 1948, Serge Raynaud de la Ferriére anunció que América sería el epicentro magnético de la Nueva Era para los próximos dos mil años y la abrió ceremonialmente en una cascada de El Limón, Estado Aragua, Venezuela.
    Fue el primero que en su libro Los grandes mensajes (El primer mensaje, titulado “La venida del gran instructor al mundo” fue escrito en 1945) apuntó: “La Precesión de los equinoccios es el movimiento lento por el cual en el equinoccio de primavera, el 21 de marzo, la posición del sol se encuentra desplazada en relación con su posición del año anterior en la misma fecha. De hecho se trata más bien de un movimiento aparente, producido en realidad por el movimiento del eje terrestre que traza una lenta elipse a través del cielo, en más o menos 26 mil años.
    ”Astronómicamente, según la precesión de los equinoccios, el Sol, recorriendo un grado cada 72 años, entra a cero grados del signo del Acuarius el 21 de marzo de 1948, pero sabemos que una Era puede manifestarse mucho antes, como el verano puede adelantarse al 21 de junio. Pasa lo mismo con el clima equinoccial, del cual, el ciclo del Acuarius, ofrece ya sus características en nuestra época”.
    En sus más de 100 libros, Raynaud de la Ferriére invita a una síntesis del saber, peregrina por todos los continentes en busca del diálogo e interviene en el último peregrinaje del Kumbha Mela (del sánscrito, kumbhá: “jarro, cántaro”; mél: “reunión”, “asamblea”: Fiesta del Cántaro) y sigue rumbo al Tíbet, en 1950, en anticipo a la invasión de China y para contribuir al cierre de los centros magnéticos de los Himalayas e iniciar su traslado a la cordillera de los Andes, por el imperativo cósmico de cambio de Era: de Piscis, la Era del Creer, a Acuarius, la Era del Saber; y de epicentro: del Viejo Mundo, Eurasia, al Nuevo Mundo, Amerikúa.
    “La América del Sur está destinada al más brillante porvenir, debido al electromagnetismo del globo que cambia coincidiendo con la época acuariana a partir de 1948, el Centro Espiritual del Mundo se desplaza poco a poco del Himalaya hacia la Cordillera de los Andes. Es en América del Sur, una vez más, que los Prudentes van a agruparse. Igualmente en lo que se refiere a los santuarios que se eliminan de un Asia que se vulgariza cada día. En cambio, los sitios sagrados se organizan cada día más en una América que se espiritualiza”, señala Raynaud de la Ferriére en su libro Propósitos psicológicos.
    Su sucesor y primer discípulo, José Manuel Estrada, presidió el resurgimiento de la América autóctona al trasladarse de Venezuela a México en 1954, y al organizar el primer y segundo Kumbha Mela de la Nueva Era, en la montaña sagrada de Machu Picchu, Perú, en 1963 y 1974. Su sucesor desde 1982, Domingo Días Porta, quien también se trasladó de Venezuela a México en 1971, fundó en 1977 en Quito, Ecuador, el primer movimiento intercontinental autóctono: la Mancomunidad de la América India Solar (MAIS). Presidió, junto con autoridades espirituales de Perú, el tercer Kumbha Mela, también en Machu Picchu, en 1986.
    En 1998 organizó el cuarto Kumbha Mela de la Nueva Era, en Tiwanaku, Bolivia, esta vez junto con el Consejo de Jayi Amautas, que coincidió con las profecías del despertar del X Pachakujta (del aymara pacha: “tierra”, “mundo”; cutec: “retorno”, “vuelta”: el “giro de la tierra” o en sentido simbólico “el retorno de Viracocha a Los Andes”. Cada Pachakujta dura aproximadamente 500 años), similar a lo sucedido años antes en Oaxaca, México, con la profecía de la Convergencia Armónica de 1987: el retorno de Quetzalcóatl.
    “En vez del término sánscrito Khumbha Mela, utilizaremos la denominación autóctona: Q’awchi Raymi, del idioma quechua de Los Andes, que significa lo mismo: Fiesta del Cántaro. Como los dos anteriores, este V Encuentro con nuestras raíces espirituales, culturales y humanas, se llevará a cabo conjuntamente con las comunidades y sus representantes de las naciones originarias de Los Andes, el Amazonas y la costa de los alrededores de Ecuador”, señala en un comunicado Domingo Días Porta, quien presidirá este evento.
    Y agrega: “Muchos de esos pueblos son descendientes de la Gran Fraternidad Inka de pueblos, y otros son pre-inkas. Este abrazo espiritual con nuestros hermanos originarios es hermoso, correcto y necesario. No iremos como turistas, extranjeros o indiferentes a quienes en su época de libertad levantaron culturas y civilizaciones ejemplares. Amerikúa es el centro de la Nueva Edad Acuariana, y por tanto tiene el deber y el derecho de presentar sus tesoros ancestrales de sabiduría para echar los cimientos de la futura cultura planetaria de paz”.

    La historia en Amerikúa
    Según el boletín Quetzal (núm. 3), de la MAIS, que da cuenta de la historia de los Kumbha Mela en Amerikúa, el cierre del paso al Tíbet en 1959 por la invasión de China terminó con el acceso al monte Kailas; este y otros acontecimientos fueron evidencias del cumplimiento de viejas profecías: el paso de la energía espiritual del Himalaya a los Andes (a través de los Alpes).
    “El primer Kumbha Mela Solar en Los Andes debió celebrarse en 1962 (12 años después del último en el Himalaya en 1950), pero un conflicto entre China y la India en esta región perturbaba el intercambio energético, por lo cual se realizó en 1963 en Machu Picchu, Perú, dirigido por José Manuel Estrada y un puñado de personas, la mayoría procedentes de México.
    ”En 1974 se llevó a cabo el siguiente, también en Machu Picchu, esta vez en mayor escala con peregrinos procedentes de todo el continente, con José Manuel estrada al frente. En 1986 se realizó el tercero, dirigido esta vez por Domingo Días Porta. La entrada a Machu Picchu fue bajo ritual incaico a cargo de los sacerdotes quechuas de la comunidad de Willoq, acompañados de su pueblo”.
    En 1998 el evento fue realizado en Tiwanaku, Bolivia, organizado por Domingo Días Porta junto con el Consejo de Jayi Amautas del Malku Central de Tiwanaku, coordinado por su presidente Lucas Choque Apaza. Asistió una comitiva de alrededor de 400 personas con delegaciones y representantes de 17 naciones provenientes de América y Europa.
    Este V peregrinaje, del 17 al 24 de junio de 2010, la sede del evento principal (21 de junio), será la comunidad de Cacha (sinónimo de “mensajero”), último asentamiento Inca-Pueblo Puquina-Puruhá, en medio de los volcanes sagrados: Tungurahua, Altar y Chimborazo (sinónimo este último de “cola o trenza de la corona radiante del sol y la luna”), provincia de Chimborazo, Ecuador.

    El futuro es el retorno
    Días Porta señala que el Kumbha Mela Solar difiere de los de la India por estar enraizado y centrado en las tradiciones sagradas de las culturas ancestrales de Amerikúa; “de esta forma apoyarán su renacimiento y manifestarán la inmensa variedad de tradiciones espirituales”.
    Por lo tanto, “es un peregrinaje espiritual de carácter ceremonial y cultural. Las ceremonias que son realizadas durante el evento por los ancianos tienen como finalidad activar los vórtices o centros energéticos de la Cordillera (de los Andes) en receso por muchos siglos, lo que ayudará a despertar el florecimiento de una nueva cultura planetaria de paz”.
    En lo individual, “el evento pretende facilitar a los peregrinos su participación en el despliegue de energías cósmicas que llegan a la Tierra durante el solsticio de junio (de verano en el hemisferio norte y de invierno en el sur) llamado en lengua inca Intiwatano o ‘Amarre del Sol’, lo que significa recibir bendiciones de luz espiritual que fortalecen el sendero del guerrero de luz”.
    “El Kumbha Mela o el Q’awchi Raymi es un paso audaz en apoyo a la implantación de los postulados de la Edad del Aguador Celeste (Acuarius, el hombre celeste derramando el Agua del Saber sobre la Tierra) que se corresponden con las aspiraciones de las nuevas generaciones, que es la implantación de los valores culturales y postulados espirituales que han de guiar la futura sociedad planetaria. Ello incluye el apoyo al despertar de las nuevas generaciones, la orientación que necesitan para no ser manipuladas y destruidas por el materialismo decadente y sus vicios degradantes de la dignidad humana”.

    Mito y Orígenes
    Los peregrinos del Kumbha Mela (20 millones) están por encima de las mayores celebraciones del mundo; por sobre la Meca (tres millones), Santiago de Compostela (250 mil), Roma (tres a cuatro millones) o Jerusalén (40 mil en Semana Santa).
    El Kumbha Mela es un festival en los ríos sagrados de la India, realizado cuatro veces cada doce años, rotando entre Allahabad, en la confluencia de los ríos Ganges, el Yamuna y el mítico Saraswati, Nasik en el Godavari; Ujjain en el Sipra, y en Hardwar el Ganges.
    Es así que cada 12 años India se estremece: los pueblos se agitan, los monasterios se vacían, de las cuevas del Himalaya descienden ermitaños desnudos, de la costa de Malabar, del cabo Comorín, del golfo de Bengala, del desierto del Thar convergen carros de toda clase, comitivas de monjes, grupos de indigentes, tropas de leprosos, séquitos de rajás, palanquines abarrotados de mujeres ocultas por cortinas blancas, trenes llenos de pasajeros.
    Las poblaciones que acogen las Kumbha Mela son el escenario de desfiles ceremoniales que marcan la llegada oficial de los santos hombres, montados en una gran variedad de medios de transporte: elefantes, caballos, camellos, coches… Generalmente los sadhus Naga Baba (los guerreros de Shivá) son los primeros en desfilar bajo una lluvia de pétalos, y cada credo intenta superar a los demás con el esplendor de su comitiva.
    El Kumbha Mela tiene como base el mito hindú del batido del océano de leche. En tiempos pretéritos, los devas (dioses) y los asuras (demonios) hicieron una alianza provisional para trabajar juntos en la elaboración del amrita, el néctar de la inmortalidad, a partir del Kshra Sagara, el océano primigenio de leche, y compartir luego este amrita.
    Según la astrología hindú, el evento es realizado cuando Júpiter en su movimiento alrededor del Sol ingresa cada doce años al signo de Acuarius (el hombre con el cántaro de agua). El acontecimiento más importante de la Kumbha Mela es la inmersión en el río Ganges en el momento en que sus aguas se transforman en amrita. Los hindúes y demás devotos creen que sumergirse completamente en el agua limpiará de todos sus pecados y a sus ascendentes en 88 generaciones.