Creatividad docente

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La imaginación y la creatividad son pilares fundamentales que nos permiten fortalecer el desarrollo cotidiano del proceso enseñanza aprendizaje que se lleva a cabo en las aulas universitarias. El éxito de su correspondiente implementación no depende solamente del profesor en turno. Es responsabilidad compartida, y no solamente con los alumnos. La parte administrativa también tiene una participación significativa en su aprovechamiento. Son herramientas utilitarias que nos pueden servir en el desarrollo cotidiano de nuestro trabajo académico.

Tanto la imaginación como la creatividad deben ser impulsadas por la iniciativa, una verdadera que no responda solamente a los rutinarios estímulos anunciados. Una iniciativa que rompa esquemas, que sea irreverente, que no dependa de los clásicos cursos de capacitación. En fin, una iniciativa que aporte soluciones y que no se limite a resolver problemas.

Es cierto que cualquier programa de una materia, hoy conocidas como unidades de aprendizaje, establece límites temáticos de acuerdo a las necesidades didácticas del conocimiento. Si embargo, no debemos olvidarnos de los requerimientos sociales que son reclamados urgentemente, y que no admiten dilación alguna. Además, la integridad de la socorrida libertad de cátedra no es amenazada de ninguna forma por la imaginación y creatividad. Al contrario, la fortalecen y dinamizan. Evoluciona de acuerdo al propio desarrollo del sistema educativo en curso.

Finalmente, los profesores universitarios tenemos que romper nuestras inercias y aprovechar la creatividad docente para ser motores del cambio en las nuevas generaciones de profesionales que tendrán que competir en el mundo globalizado.

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