Conocerse para una mejor vejez

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    Las relaciones sociales entre personas de las distintas generaciones deben rebasar el ámbito familiar. De ahí la importancia de que haya una mayor difusión sobre su conveniencia y los beneficios que traen para niños, jóvenes, adultos y personas de la tercera edad, afirmó Érika Muñoz Moreno, académica del Centro Universitario de Tonalá (CUTonalá), al hablar sobre la promoción que realiza en torno a las relaciones intergeneracionales entre jóvenes y adolescentes.

    Calculó que la cultura en torno a estas relaciones en el país tiene un avance del 40 por ciento, por lo que hay que mejorar al respecto, sobre todo entre jóvenes, adultos y niños que no pertenecen a una misma familia.

    Explicó que entre los jóvenes y niños todavía están vigentes muchos estereotipos sobre los adultos mayores y viceversa. Incluso hay estudiantes universitarios que piensan que los adultos mayores son personas que están enfermas, encorvadas, con mal humor y un desagradable olor corporal, lo que no necesariamente es cierto. Existe la tendencia de algunos jóvenes a achacar todos los aspectos negativos a la vejez. Lo importante es romper estos esquemas. Hay personas de la tercera edad que practican deportes, tienen ochenta años y son mejores jugadores que, incluso, muchos jóvenes.

    “He invitado a adolescentes de secundaria a jugar cachibol con la selección estatal compuesta por personas mayores de sesenta años y las mismas están en mejores condiciones para hacer ejercicio. Hay adultos mayores que siempre han practicado algún deporte y son personas plenas y saludables”.

    Al superar los prejuicios acerca de la tercera edad, los adolescentes dan un paso en el aprendizaje sobre cómo envejecer y ver la vida desde una perspectiva diferente.

    Señaló que muchos jóvenes creen que para su vejez tienen que hacer planes cuando están ya en esa etapa de la vida, cuando en realidad la preparación para llegar a esta edad debe empezar con antelación, con actividades en torno a prevención y promoción de la salud y actitudes como una buena alimentación y un estilo de vida saludable.

    En el caso de los adultos jóvenes, es decir, personas de 30 a 40 años, también falta sensibilización sobre su cuidado personal. Suelen concentrar la mayor parte de su tiempo en uno, dos y hasta tres trabajos y conviven poco con el resto de la familia.

    Si todos los mexicanos desde edad temprana practicaran algún tipo de deporte, cuidaran su salud física y psicológica e hicieran chequeos médicos rutinarios tendrían mejor calidad de vida a esa edad.

    En contrapartida, muchos adultos mayores suelen pensar que los jóvenes no saben escuchar, ni tienen intereses, ni respeto, no les gusta pedir opiniones y si alguien les da un consejo no lo toman en cuenta. Hay quienes muestran resistencia a tener interactividad con un joven.

    En cuanto a la actitud en torno de los adultos mayores hacia los niños, una de las tendencias es pensar que a estos no les interesa lo que pueda platicar una persona de edad avanzada.

    Destacó que los vínculos de las personas mayores con los niños, por ejemplo, puede mejorar su estado psicológico y ello constituye uno de los factores que ayuda a superar problemas como la depresión.

    La académica insistió en la importancia de la relación entre personas de distintas generaciones, es decir, entre niños, jóvenes, adultos y personas de la tercera edad, ya que todos se nutren mutuamente, y enfatizó la necesidad de realizar un estudio previo antes de la interacción para tratar de obtener los mejores resultados de esa convivencia.

    Recalcó la importancia de sensibilizar y propiciar el conocimiento de los problemas que enfrentan los adultos mayores, pues son los niños y los jóvenes quienes en un futuro generarán políticas sociales a favor de las personas de la tercera edad.

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