Cada memoria es procesada en tres partes del cerebro

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    Investigadores de la Universidad de California en Irving (UCI) han descubierto que una sola y breve memoria es procesada en diferentes y separadas áreas del cerebro, idea que hasta ahora los científicos solo habían sospechado. Los resultados se publicaron en la edición en línea de los Proceedings of the National Academy of Sciences.
    Emily L. Malin y James L. McGaugh, del Center for Neurobiology of Learning and Memory, perteneciente a la UCI, demostraron que mientras una parte del cerebro, el hipocampo, procesa la memoria por el contexto; otra, el cíngulo anterior de la corteza, es responsable de almacenar estímulos desagradables. Una tercera área, la amígdala, localizada en el lóbulo temporal, recoge más ampliamente la memoria e influye en el almacenamiento lo mismo del contexto que de la información desagradable.
    “Estos resultados son muy intrigantes”, señaló McGaugh, miembro de la National Academy of Sciences. Por primera vez “hemos encontrado esta fragmentación, dentro del cerebro, de lo que podríamos pensar como una experiencia singular. Por ejemplo, diversos aspectos de una experiencia, tal como un accidente de auto, serían procesados por diferentes partes del cerebro. La experiencia es fragmentada en nuestro cerebro aun cuando pensemos que se trata de un solo hecho”.
    Gracias a este mecanismo, diversos infartos cerebrales pueden afectar distintos sistemas de memoria, añade Thomas Carew, del Departamento de Neurobiología y Conducta, de la UCI. El estudio en cuestión “es una magnífica demostración de cómo diferentes componentes de nuestros terrenos neurales pueden ser asignados para procesar diferentes aspectos de la memoria.
    “Entre más conocemos acerca de la especialización de las memorias, más podemos entender cómo y porqué el procesamiento de la memoria puede descarrilarse”. Artículo y enlaces relacionados, en Today@UCI.

    Transistores de un solo electrón
    Los más diminutos transistores, apelmazados por decenas de millares en nuestras computadoras, podrían reducirse al máximo cuando un solo electrón determine si el transistor se halla encendido o apagado.
    De estos dispositivos, descritos en Applied Physics Letters el 30 de enero, ya existen modelos experimentales fabricados en la NTT Corporation de Japón. El principio del que parten es el siguiente: conforme los instrumentos se encogen hasta el rango de los nanómetros (la millonésima parte de un milímetro), la cantidad de energía necesaria para mover un solo electrón se incrementa en forma notable. Esto hace posible controlar el movimiento de electrones individuales: a más alto voltaje, el transistor se enciende y permite el paso de electrón por electrón, en vez de los millares que fluyen por un aparato convencional.
    Este novedoso transistor es llamado “dispositivo de tuneleo por electrón único” (SET, por sus siglas en inglés).
    Y mientras el mundo avanza a saltos hasta el límite mismo de la materia, nuestros diputados no encuentran nada mejor en qué entretenerse que revisar, una y otra vez, la posibilidad de que los hijos de Marta Sahagún hayan utilizado sus influencias para hacer negocios. Mal si lo hicieron. Pero esa posibilidad de que sean como tantos mexicanos en todos los partidos, en todos, ha puesto como energúmenos a nuestros legisladores. Cuando nuevas computadoras y otros instrumentos hagan maravillas hoy inconcebibles, nuestros diputados irán de compras a Houston para adquirirlos, presumirlos a sus colegas e impedir con alguna medida nacionalista su fabricación en México. Una legislación que nos permita ir a la cabeza de estas investigaciones punta –las cuales exigen inmensos capitales–, no tienen tiempo de pensarla, atareados como están en descubrir si un hijastro del presidente compró barata una casa y la vendió cara. Tarea Histórica.