Acciones en pro de la ecología

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De acuerdo con los resultados de una encuesta aplicada a 65 alumnos de distintas carreras del Centro Universitario de Ciencias Económico Administrativas (CUCEA), el 97 por ciento de ellos reconoció un nivel de gravedad alto de los problemas ambientales.

Sin embargo, sólo el cinco por ciento expresó que emprende acciones cotidianas en favor del medio ambiente en un nivel alto, es decir, de éstas, realizan nada más el 70 por ciento, y todavía tienen un margen de mejora para llegar a los niveles ideales recomendados por la Organización de las Naciones Unidas, afirmó Graciela López Méndez, académica del Departamento de Estudios Regionales, del CUCEA.
De la restante parte de la muestra, la investigadora dijo que el 55 por ciento de los encuestados reportó que emprendía un 55 por ciento de las acciones en favor del ambiente y el 40 por ciento sólo el 25 por ciento.

La investigación que realiza tiene como objetivo detectar el grado de conciencia ecológica entre los universitarios, con el fin de que los resultados sirvan de base para emprender acciones en pro de una cultura ecológica.

El cuestionario aplicado abarca distintas acciones alrededor del ahorro y reutilización del agua, consumo de la energía y el reciclaje.

La investigadora explicó que la encuesta fue aplicada en 2013, pero de acuerdo con los cuestionarios posteriores contestados por estudiantes de primer ingreso de la licenciatura de Gestión Ambiental, durante cada semestre, con el fin de concientizarlos en la importancia que tiene el cuidado del medio ambiente, los resultados son muy cercanos a los obtenidos en el estudio.

Medidas en torno al agua
Señaló que una de las medidas recomendables es la reutilización del agua, después de lavar frijoles por ejemplo. Esa agua con tierra puede volver a usarse para regar plantas. Sin embargo, muchas personas la dejan ir al resumidero. Específicamente, en la encuesta que ella aplicó a estudiantes de distintas carreras, sólo el 20 por ciento indicó que reutilizaba el agua con que enjaguaba verduras o frutas y el 40 por ciento reportó que reaprovechaba el agua empleada en el ciclo de enjuagado de la lavadora.

Otra forma de contaminar el agua es arrojando desechos al inodoro, como colillas de cigarros, condones o papel de baño. El 90 por ciento reportó que no lo hacía.

Otras medidas importantes son las que favorecen el ahorro del vital líquido. Sólo el 30 por ciento de los encuestados aseveró que cerraba la llave de la regadera cuando se enjabonaba y cerca del 90 por ciento cuando se lava los dientes o se rasura.

Añadió que apenas el 40 por ciento de los estudiantes encuestados reportó que depositaba en botellas cerradas el aceite que había utilizado para freír alimentos antes de echarlo a la basura. Explicó que el aceite después de ser utilizado no debe arrojarse al drenaje, ya que es fuente de contaminación por la dificultad que tiene la grasa para degradarse, y cuando va a los arroyos o a los ríos le quita oxígeno al agua, lo que impide respirar a muchos animales de ese ecosistema.

Recomendó que las plantas deben regarse al anochecer o temprano, en la mañana, y no en horas cuando los rayos del sol calientan más, ya que el proceso de evaporación ocasiona que no toda el agua sea aprovechada. Además, si la planta es regada cuando está caliente, resulta afectada por los cambios de temperatura. La investigadora informó que sólo el 85 por ciento de los encuestados riega o tarde o muy temprano las plantas.

Ahorro de energía y reciclaje
El ahorro de energía eléctrica equivale a disminuir el consumo de combustibles en la generación de electricidad, evitando también la emisión de gases contaminantes en la atmósfera. En este aspecto falta mucho por hacer, ya que sólo el 50 por ciento de los encuestados desconectan los aparatos eléctricos cuando no los están usando. La investigadora explicó que mucha gente apaga, ya sea el radio o la televisión, pero no los desconecta, lo que implica un gasto de energía. Agregó que el 83 por ciento reportó usar focos ahorradores.

Otras medidas que implican ahorro de energía son apagar los pilotos, ya sea del boiler o estufa cuando no están en uso, ya que pueden emplear un 30 por ciento de gas. De los alumnos encuestados, el 65 por ciento reportó que mantiene encendido el piloto del calentador de gas. Apenas el 20 por ciento tiene calentadores solares. El 83 por ciento reportó que prendía la estufa con el sistema eléctrico.

En cuanto al manejo de residuos sólidos, apenas el 40 por ciento entrega materiales reciclables a instancias especializadas y un porcentaje igual reportó que hacía lo mismo con materiales tóxicos, como las pilas, y el 65 por ciento que limitaba el uso de bolsas de plástico, que suelen contaminar, porque es difícil su degradación, además de que hay animales que mueren a consecuencia de éstas, de ahí que son más recomendables las bolsas reusables.