90 años de pensar y trabajar

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Dos figuras de serpientes emplumadas prehispánicas bordean el pergamino que sostiene Heidi Valentina García Navas, jefa del Archivo Histórico de la Universidad de Guadalajara (UdeG). En un acta en la que se plasma un árbol de la vida, color verde profundo, que tiene al centro un libro de páginas abiertas, flanqueado por una estrella de David a la derecha y una estrella de cinco puntas a la izquierda.

“Hoy 12 de octubre de MCMXXV se declara solemnemente la inauguración de la Universidad de Guadalajara, con residencia en la Ciudad del mismo nombre, capital de Jalisco, Estados Unidos Mexicanos. Esta institución fue fundada por iniciativa del actual Gobernador Constitucional de Jalisco, C. José G. Zuno y es su primer Rector el C. Enrique Díaz de León”, dice textual el acta.

Para sellar el pacto de la refundación de esta institución, que hoy cumple 90 años, las rúbricas del gobernador Zuno, el rector Díaz de León y las directoras y directores de las cinco facultades que dieron vida a la institución: Juan Campos Kunhardt, de Medicina; Aurelio Aceves, de Ingeniería y de la Escuela Politécnica; Ignacio Villalobos, de Jurisprudencia; Adrián Puga, de Farmacia; Catalina Vizcaíno, de Comercio; además de Agustín Basave, de la Escuela Preparatoria de Jalisco; e Irene Robledo, directora de la Escuela Preparatoria para Señoritas y Normal de Jalisco.

“En este Archivo Histórico tenemos resguardada, además, la primera acta de Consejo Universitario, el discurso de Enrique Díaz de León y la primera Ley Orgánica aprobada por el Congreso del Estado y publicada por el gobierno de Jalisco”, detalla García Navas.

Un auxiliar del archivo muestra el discurso del rector Díaz de León y también entrega una copia digital de la primera acta del Consejo Universitario, con fecha del 15 de octubre de 1925.

Escrita a puño y letra  por el secretario, Ramón Delgado, ahí se relata: “El Señor Rector (Enrique Díaz de León) expresó a los presentes que el objeto de la cita es con el fin de que se discuta acerca del lema y timbre que debe llevar la correspondencia de la universidad.

Que en lo particular ha cambiado expresiones con algunos de los señores directores de las facultades sobre el lema de ‘Piensa y Trabaja’, el cual propone para que sea discutido”.
El lema fue aprobado en sesión, y permanece hasta nuestros días.

El devenir histórico
“Jóvenes estudiantes: vosotros sois la médula de esta obra. Sois el fin y sois el principio de ella. Sois la universidad. No es algo ficticio que se forja, como las mentes aviesas aparentan creerlo, sino una virtud dinámica y vital, lo que mueve este organismo. Vuestra comunión es la que hace de esto una unidad fuerte”, dijo Enrique Díaz de León el 12 de octubre de 1925, en el recinto del Teatro Degollado.

Ahí fue celebrada la solemne inauguración de la Universidad de Guadalajara, pues la lluvia que ese día cayó, obligó a cambiar la sede del acto, que originalmente estaba programado para efectuarse en el patio de la antigua Real Universidad.

Para llegar a aquella ceremonia memorable, tuvieron que transitar por un camino nada sencillo de casi 150 años, desde 1792, luego de varias clausuras y reaperturas, alternando  nombres como Instituto de Ciencias del Estado y Universidad Nacional de Guadalajara, de acuerdo al grupo en el poder. Finalmente, a mediados de la tercera década del siglo XX, nació la moderna Universidad de Guadalajara.

El historiador de la UdeG, Juan Real Ledezma, rememora: “El gobernador de Jalisco era don José Guadalupe Zuno. Se reunía con intelectuales y artistas del Centro Bohemio. En sus tertulias extrañaban la carencia de una universidad”.

El 5 de enero de 1924, durante la Feria de Guadalajara, el ingeniero Juan Salvador Agraz impartió la conferencia titulada “Proyecto de la fundación de la Universidad de Guadalajara”. Luego, el gobernador Zuno convocó para fundamentar el proyecto a las mentes notables de la época, como el mismo Juan Salvador Agraz, a Enrique Díaz de León, Aurelio Aceves, a los sacerdotes Severo Díaz y José María Arreola, a las profesoras Irene Robledo y Catalina Vizcaíno, a los abogados Ignacio Villalobos e Ignacio Calderón, al arquitecto Agustín Basave, al doctor Juan Campos Kunhardt, al químico Adrián Puga y al jefe del Departamento de Educación estatal, Adolfo Contreras.

Del discurso de inauguración, Real Ledezma cita una frase de Enrique Díaz de León: “Toda nuestra inquieta historia política está relacionada con la Universidad de Guadalajara”.

Las etapas por las que han pasado la institución y la nación, son similares. La historia de la Universidad está estrechamente ligada con la historia misma de México. Real Ledezma asevera que “la Real Universidad de Guadalajara, en el virreinato, se inspiró en una fuerte ideología católica, y luego de la refundación de 1925, la Casa de Estudio enarboló los principios de la revolución mexicana”.

Posteriormente, en su participación en el Primer Congreso de Universitarios, el rector Enrique Díaz de León se pronunció por establecer la educación socialista para la institución. Impulsar esta orientación ideológica llevó a un cisma que derivó en un nuevo cierre, pues había sectores que se negaban a recibir esa educación. Eso propició la apertura de instituciones de ideologías conservadoras.

El director de la Preparatoria 5, José Manuel Jurado Parres y funcionario universitario con más de cinco décadas de trayectoria, señala que la Universidad, renovada y vigorosa, volvió a abrir sus puertas en 1937, con el rectorado de don Constancio Hernández Alvirde.

Entre la pluralidad de ideas, la UdeG siempre fue una institución “en favor de los desposeídos, la opción para dar educación a los hijos de obreros y campesinos.

“Todo de acuerdo a los principios del artículo tercero constitucional, como una universidad gratuita, popular, comprometida con las mayorías, respetuosa de los principios liberales, diseñada con participación plural. Desde 1934 en esta universidad participan en los órganos de gobierno, tanto estudiantes, profesores y autoridades. Eso le ha dado estabilidad a la institución”, asegura Jurado Parres.

A finales de los años 80, la conclusión de la Guerra Fría y la caída del Muro de Berlín propiciaron múltiples cambios en el mundo y, ante los nuevos retos, la Universidad inició de la mano del rector Raúl Padilla López, un proceso de reforma que culminó en 1992 con nuevas estructuras académicas y administrativas y la creación de la Red Universitaria. De este modo los servicios de nivel medio superior y superior llegan a todo el territorio de Jalisco.

Real Ledezma enfatiza: “Este modelo es tan avanzado que otras universidades ya realizan procesos para adoptar esquemas similares”.

Hoy la UdeG, como institución pública, laica y autónoma, con compromiso social y vocación internacional, trabaja bajo los principios de calidad y pertinencia de la educación, fortalecida en su vocación científica y de difusión de la cultura, acorde a los nuevos tiempos.

En medio de esta dinámica, en 2014, al inicio de la rectoría de Itzcóatl Tonatiuh Bravo Padilla, la Universidad de Guadalajara actualizó su Plan de Desarrollo Institucional, visión 2014–2030 y recibió la distinción de Benemérita por el Congreso del Estado de Jalisco por sus aportaciones al desarrollo educativo, científico, tecnológico y cultural del occidente del país.

Para Jurado Parres es importante la fundación de la Real Universidad de Guadalajara, con la decisiva intervención de Fray Antonio alcalde y Barriga; su refundación en 1925, al ser instaurada por el gobernador José Gudalupe Zuno, y en su opinión la nueva refundación con la creación y arranque de la Red Universitaria, gracias a la visión del ex Rector General, Raúl Padilla López y su equipo de colaboradores. “Desde mi punto de vista, esos son tres grandes momentos” en la Universidad.

En todo ese transitar de casi un siglo, hay algo que no ha cambiado ni cambiará: la libertad de ideas. “Es esa la razón de ser de la universidad y su principal virtud. Que en esta institución confluya la pluralidad de voces. Aquí hay libertad de pensamiento”, dice con orgullo Real Ledezma.

La universidad del futuro
Actualmente la UdeG está entre los primeros lugares nacionales en varios indicadores de organismos oficiales que miden la calidad de la educación superior, y cuenta con el evento literario más importante de América Latina, la Feria Internacional del Libro (FIL) y el Festival Internacional de Cine de Guadalajara (FICG).

Para Jurado Parres, el compromiso social de la UdeG sigue intacto luego de 90 años de historia. Como promotora de la “movilidad social”, ha representado la oportunidad de desarrollo para millones de jóvenes y gracias a la Red Universitaria los profesionales hacen crecer a sus regiones.

Considera que las bases sólidas de la UdeG garantizan que de cara al futuro la institución se proyecte como la universidad del siglo XXI, con una importante tarea científica y de investigación y transformando la realidad con los insumos más modernos y actuales, de la mano de profesionales informados, evaluados y aprobados.

“Es una universidad que ha mantenido sus rasgos históricos. Recogió los principios que le dieron vida, respeta su historia, reconoce todas sus etapas y como un crisol esta universidad del siglo XXI asume todas estas experiencias y está desarrollando con asertividad su presente. Es una comunidad que late viva, y fuerte”, añade Jurado Parres.

La UdeG cuenta con más de 255 mil estudiantes, 76 instancias educativas, cubre 12 regiones y 109 municipios de Jalisco; trabaja en el impacto local y visibilidad internacional y tiene algunas de las cifras más altas en indicadores de calidad nacional.

“Esta institución tiene una madurez a toda prueba. Porque esta comunidad universitaria ha vivido todo, no le es ajeno nada, desde lo más dramático hasta lo más excelso y sublime”.
Luego de 90 años, la misión de miles y miles de estudiantes, académicos y trabajadores que han pasado por la UdeG, consolidaron ese sueño de sus fundadores. Tan es así, que hay un fragmento del discurso del 12 de octubre de 1925, pronunciado por el rector Enrique Díaz de León, que suena a un luminoso presagio:

“Tenía el temor de que mi insignificancia fuera a hacer fracasar esta obra; pero he visto ya y lo he visto con tan intensa claridad que ya puedo abrir el puño al vuelo de la verdad segura, que todos vosotros fervientemente, triunfalmente estáis sosteniendo e iréis a sostener este peso, de tal suerte que entre todos, unánimes, se hará la obra; que mi participación es como la de cada uno de vosotros y sólo por accidente, abanderado con el corazón palpitante de entusiasmo, con la voluntad perseverante que dará firmeza a la mano que soporta la enseña sagrada”.